No hay caso. La justicia no logró hacer un juicio para saber la verdad ante las graves sospechas de abuso sexual grave que pesan sobre Irma Orpi (42) y su ex pareja, el ex cura y ex diputado provincial Juan Carlos Icazatti, quien falleció en diciembre último sin ser juzgado después de años de ir zafando y sin haber estado un minuto preso. Son innumerables las veces que el inicio del juicio se fue postergando.
Ahora la estrategia defensiva apuntó a evitar ventilar los pormenores de la aberrante corrupción de menores agravada que sufrió una chica cuando era menor a través de una propuesta de juicio abreviado a la fiscalía.
Esa propuesta se decidió ayer al mediodía y se presentó hoy en la Sala III de la Cámara Penal, en el preciso momento que debía empezar el juicio a Irma Orpi, sospechada de haber corrompido a su hija permitiendo los abusos sexuales a los que la habría sometido el ex cura y ex diputado provincial.
Ahora el fiscal de cámara, Eduardo Mallea, negociará con el defensor una pena y que Orpi se haga cargo como autora del delito. Si llegan a un acuerdo entre ambas partes, presentarán esa iniciativa al tribunal. Tienen hasta el martes próximo.
Mientras, Irma Orpi sigue en libertad por decisión de la Sala I de la Cámara Penal, quien consideró que no hacía falta que ella ni su ex marido fueran presos mientras se esperaba a que se le hiciera el juicio.
Ambos están acusados de haber hecho ver películas pornográficas a la hija biológica de Orpi (hijastra de Icazatti), de hacer que él se hiciera tocar sus órganos genitales por la chica y de hacerlos bañarse con ellos, según consta en la investigación.
Eso ocurrió cuando la víctima era menor. Por eso escapó de su casa y fue encontrada en la plaza 25 de Mayo. Fue asistida y en Cámara Gesell se probó que había sido sometida a abusos sexuales durante años.