Por Gustavo Martínez Puga
La presencia de ácido sulfúrico es uno de los motivos por los que se elevó la temperatura a 79° en la superficie y a 300° a los 60 centímetros de profundidad. Ese producto químico está prohibido en ese tipo de establecimiento y fue lo que provocó las quemaduras en los dos menores que pisaron el descampado donde se arrojaron los desechos de la planta de tratamiento de la bodega popularmente llamada Peñavid, cuyo nombre real es Jugos y Vinos Andinos S.A.
La firma pertenece al Grupo Peñaflor, los mismos dueños de la otra bodega ubicada en el departamento San Martín en la que hace 10 años dos operarios murieron limpiando una pileta (ver recuadro).
En la investigación penal que se está haciendo en el Tercer Juzgado Correccional, a cargo de la jueza Mónica Lucero, se imputó al gerente Roberto de Urraza por el delito de lesiones en el marco de la Ley de Residuos Peligrosos.
El ejecutivo se abstuvo de declarar y dar una explicación a la Justicia. Ahora la jueza Lucero está esperando el resultado de los informes técnicos y de otras medidas judiciales para ver si cita o no a declaración indagatoria a otros responsables de la firma comercial.
La Ley de Residuos Peligrosos es clara y determina responsabilidades puntuales en el manejo de los desechos de las empresas.
A raíz de la detección oficial de ácido sulfúrico en la propiedad, la Justicia envió un oficio informando la situación al Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV). Como consecuencia de eso, el jefe de la Sección San Juan del INV, el enólogo Alejandro Rodrigo, ordenó realizar una inspección a la bodega.
"Dentro del predio que la bodega tiene inscripta en el INV no hemos encontrado ácido sulfúrico”, informó Rodrigo.
El enólogo Rodrigo explicó que el INV tiene jurisdicción para inspeccionar sólo dentro del perímetro denunciado. Eso no quita que la propiedad sea más extensa y que en otro lugar puedan tener ese químico.
Si bien la bodega Jugos y Vinos Andinos S.A. está inscripta en el INV para la elaboración de vinos y mostos, en la práctica sólo producen mostos.
Antiguamente el ácido sulfúrico se usaba para darle color al vino tinto.
Pero, según fuentes involucradas en la investigación, desde hace años que ese químico ya no se usa en esa práctica. Y el único motivo por el que pueden llegar a tenerlo en una bodega es en cantidades mínimas (dan como ejemplo botellas de 1 litro) y para usos de laboratorio.
Para poder adquirir ácido sulfúrico, se debe estar inscripto en la secretaría nacional llamada SEDRONAR (Secretaría de Programación para la Prevención de Lucha contra la Drogadicción y el Narcotráfico).
La presencia del ácido sulfúrico en los desechos de la planta de tratamiento fue descubierta por los técnicos de la Secretaría de Ambiente del gobierno provincial. Estaba en las muestras que tomaron del lugar donde se quemaron los dos menores que ingresaron a la propiedad que, en ese momento, no estaba debidamente cercada.
La planta de tratamiento tiene una extensión de unos 60 metros cuadrados. Y la presencia de los desechos mal tratados ocupaban una superficie de dos metros cuadrados. Allí es donde la temperatura era de 79° en la superficie y de 300° a 60 centímetros de profundidad.
Yalia Daroni, subsecretaria de Desarrollo Sustentable de Ambiente, informó que "hubo un mal procedimiento en la planta de tratamiento de los desechos. Pero es posible que el ácido sulfúrico se haya producido como una consecuencia de la mezcla del agua con el anhídrido sulfuroso, el cual se usa legalmente en la producción de mosto”.
Ahora es la jueza Lucero quien deberá decidir los pasos a seguir de la investigación judicial, una vez que tenga en la mano todos esos informes técnicos.
"Acto heroico”
No es menor un dato en la investigación judicial cómo se sucedieron los hechos del caso de los dos menores quemados en una bodega de San Martín. Uno de los menores se cayó sobre una especie de montículo de barro seco que había en el predio de desechos de la planta de tratamiento. El otro, ante el pedido de su amigo, también se quemó cuando lo ayudó a salir del lugar. Y así fue como ambos se quemaron. Penalmente está la figura del "acto heroico”, en la cual encuadraría la acción del segundo menor quemado. Esa figura le permitiría zafar a la bodega del delito de lesiones en el caso del segundo menor quemado, ya que fue un acto voluntario.
Por las dos muertes, sobreseídos
Casualmente también fue la jueza Mónica Lucero la que intervino en el otro caso en el que se vio involucrado el Grupo Peñaflor, cuando dos operarios murieron mientras limpiaban una pileta de otra de las bodegas que esa compañía tiene en el departamento San Martín. Se trata de la firma comercial Andean Viñas. En octubre de 2005 murieron en ese lugar Mario Ponce y Roberto Poniz. Los informes técnicos determinaron que murieron asfixiados por la presencia de nitrógeno en la pileta. Como no hubo una intoxicación, y los operarios no habrían usado los elementos de seguridad, la jueza Lucero terminó sobreseyendo a la empresa de responsabilidades penales.