UNA HISTORIA DOLOROSA

El drama de dos hermanitos por un caso de violencia familiar extrema

No pueden ver a su padre porque su madre lo denunció por violento, pero las causas nunca evolucionaron y el padre ahora lucha por recuperarlos. El abuelo materno, con quien vivían, está preso porque abusó de uno de ellos. Una familia rota por denuncias cruzadas. Por Gustavo Martínez Puga.
lunes, 14 de diciembre de 2015 · 07:03
Por Gustavo Martínez Puga

"La última vez que vi a mis hijos fue el 22 de septiembre pasado. Fueron dos horas, con una psiquiatra y un policía. Nadie me dice nada, por qué la Justicia no me determina los días que los puedo visitar, cuánto tiempo más tengo que esperar”, se pregunta José Luis Bolado (31). Es el padre de dos varoncitos de 5 y 7 años, quienes están atravesando un singular drama familiar.

Así lo demuestra la cronología de los hechos, los cuales pesan por sí solos.

En septiembre de 2014, antes del Día de la Madre, la madre de los niños denunció por un supuesto caso de violencia familiar a Bolado. Esa denuncia nunca fue ratificada, según el padre de los niños. Luego volvió a denunciarlo. Según Guillermo Toranzo, abogado de Bolado, "ella le hizo una trampa: lo hizo ir a su casa diciendo que estaba todo bien y lo denunció como que había violado la prohibición de acercamiento”.

Esas denuncias estarían en el Primer y el Tercer Juzgado Correccional. "Estamos pidiendo la unificación de las causas para solicitar una sola vez el sobreseimiento, porque son denuncias infundadas. Por eso es que las causas nunca evolucionaron”, asegura el abogado Toranzo.

A su vez, Bolado dijo en la Justicia que la madre de los niños "se droga y se emborracha”, y aportó como evidencia publicaciones en Facebook: "Ella se llama María Yanet González y subía todo al Face. Yo lo vi porque soy amigo de unos amigos de ella. Tengo testigos de lo que digo”.

Mientras esas denuncias cruzadas se sucedían entre la madre y el padre, el calvario de los dos hermanitos tuvo un pico extremo.

Fue el 8 de marzo último, en momentos que Bolado tenía prohibido acercarse y ver a sus hijos. En esos días el abuelo materno abusó del más chico de los hermanitos. Los niños vivían con su madre en la casa de su abuelo, en Rawson. Por ese hecho Juan Alberto González, de 53 años, terminó preso y procesado en el Tercer Juzgado de Instrucción.

Tras ese hecho delictivo, Bolado exigió y logró que el juez de Menores, Jorge Toro, le sacara la tenencia a la madre de los niños y se la diera provisoriamente a su propia madre, es decir, la abuela paterna.

Así, los dos hermanitos pasaron de estar con su madre y su abuelo materno a la casa de su abuela paterna.

Pero eso duró poco. Cuatro días después, el 12 de marzo de 2015, le sacaron la tenencia provisoria a la abuela paterna por intervención de la Asesora de Menores, Patricia Sirera, quien habría tomado la decisión por las declaraciones de los niños a los profesionales.

En su defensa Bolado presentó un informe psiquiátrico hecho en el Hospital Rawson, el cual asegura que es una persona en sus cabales.

Pero desde aquella intervención de la Asesoría de Menores, los niños volvieron con su madre y el padre no los volvió a ver. El 18 de septiembre último, por disposición del juez de Menores, Jorge Toro, Bolado pudo hacer una "visita supervisada”.

Con la presencia de una siquiatra y de un policía, Bolado compartió dos horas con sus dos hijos.

Según fuentes del Juzgado de Menores, el informe fue positivo y es posible que se continúe con ese régimen de "visita supervisada”.

De todas maneras, falta que la Asesoría de Menores diga si está o no de acuerdo con esa medida.

Hay un dato que juega a favor: el informe hecho por la siquiatra sobre esa última visita habría sido favorable para Bolado.

De todas maneras, la burocracia judicial está matando la paciencia de Bolado: "Recién el 22 de noviembre mi abogado Toranzo se encontró con ese informe. Así son de lerdos en la Justicia. Yo estoy sin ver a mis hijos por una denuncia de mi mujer y sin embargo ningún juez ha dicho si yo soy o no culpable de las cosas que mentirosamente denunció”, asegura Bolado.
 
Falta de Trabajadores Sociales

El principal motivo por el que se demoraron los informes técnicos para poder dar o no un régimen de "visita supervisada” al padre de los dos hermanitos radica en la falta de personal especializado en el Juzgado de Menores.

Allí se jubilaron muchos de los profesionales de planta y no se produjo una renovación. Incluso, en la incorporación de 105 nuevos empleados que hizo la Corte de Justicia en los últimos días, ninguno de ellos son Trabajadores Sociales.

Ante la falta de un profesional con esa formación, en el Juzgado de Menores deben acudir a la buena predisposición de las municipalidades, a quienes piden colaboración a sus equipos técnicos para que hagan el trabajo de campo y sus respectivos informes sobre los que luego un juez toma una decisión.

En los municipios tienen ánimo de colaboración para con el Juzgado de Menores, pero dan prioridad a su trabajo. Y eso repercute en el seno de las familias envueltas en casos de violencia familiar.

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