En base al testimonio de empleados municipales, el juez
Maximiliano Blejman determinó que en el seno de la amistad entre el cajero y el
policía que hacía adicionales, y en las juntadas con sus propias esposas, es
que se gestó el robo de los 430.000 pesos que se produjo en noviembre de 2014 a
la Municipalidad de Santa Lucía.
Otra herramienta clave que el juez Blejman logró mientras
era juez del Cuarto Juzgado de Instrucción (la semana pasada ascendió a
camarista), es el peritaje que la División Delitos Complejos de la Policía de
San Juan hizo a los teléfonos celulares, donde los mensajes de WhattsApp
terminaron de armar el rompecabezas.
Por ejemplo, el 13 de noviembre de 2014, a las 11 horas, 55
minutos y 44 segundos, Gustavo Delgado (29), cajero de la Municipalidad de
Santa Lucía, le envió un mensaje al oficial de policía Juan Pérez Calvo (36),
diciéndole "tengo una idea espectacular”.
El 26 de noviembre, a las 20 horas y 49 minutos, el policía Pérez
Calvo, quien trabajaba en la Unidad Regional Sur y hacía adicionales en el
municipio, le envió un mensaje a Sergio "Zapallo” Díaz (36), un fletero sin
trabajo fijo y con prontuario policial, diciéndole "hola cumpa nos podemos
juntar para hablar para callado”. Horas después se reunieron en la calle Colón,
tras quedar de acuerdo por mensajes.
El día 27 de noviembre de 2014, el cajero Delgado le envía
un mensaje al policía Pérez Calvo confirmándole que el viernes 28 llegaba el
dinero para el pago de sueldos: "hola hno. ya pidió la plata para mañana, un millón casi cien..asi q estamos sobrados
hno..vos avísame si se hace o no..abrazo”, dice textualmente.
A lo que el policía Pérez Calvo confirmó "si se hace”.
"El hecho ilícito fue previamente planeado y organizado por
los encartados Juan Pérez Calvo (policía) con Gustavo Delgado (cajero de la
municipalidad) y estos buscaron a Sergio Díaz, quien concretó el robo”,
determinó el juez Blejman en su auto de procesamiento.
Y el juez resolvió que "los encartados cumplieron distintos
roles, todos fueron de carácter esencial y necesario”.
Así lo determina la cronología que elaboró el juez Blejman
en su fallo.
A las 11.40 del 28 de noviembre de 2014, Delgado dijo que
salía de la Tesorería al cajero San Juan Servicios para buscar cambio. Como la
puerta principal sólo se habría de afuera con llave, su rol fue clave para
dejar la puerta abierta para que Díaz ingresara detrás de él a cometer el robo.
Un dato no menor: Delgado nunca hizo el cambio de dinero por
el que dijo que había salido de la Tesorería. Para el juez Blejman, salió para
dar la señal a Díaz de que podía entrar a llevarse el dinero.
Todo eso ocurrió minutos después de que un camión de
Prosegur dejara en la Municipalidad de Santa Lucía 1.250.000 pesos para el pago
de sueldo de los empleados contratados, quienes no estaban bancarizados por la
precariedad del vínculo legal con el municipio. Ese dinero debía repartirse en
sobres para efectivizar el pago a las 16 horas de ese 28 de noviembre de 2014.
Con el camino liberado por Delgado, Díaz ingresó a la
Tesorería con un casco negro que le cubría el rostro. Sacó un revólver y una
mochila y se alzó con 430.000 pesos. Luego huyó en una moto que había dejado
estacionada.
Una empleada salió detrás a los gritos pidiendo ayuda y
dando intervención al 911.
Ahí entró en acción el policía Pérez Calvo, quien hacía
adicionales en la Municipalidad de Santa Lucía, pero eso día no tenía que
hacerlo y sin embargo estuvo justo en la escena del crimen.
Según el juez Blejman, "el policía Pérez Calvo montó una
escena de persecución y llevó a cometer un error al policía que hacía
adicionales”, ya que le dijo que el ladrón se había escapado por una calle que
no era la real.
Así, el policía protegió la fuga del ladrón. Lo siguió en su
auto, un Peugeot 504, y se juntaron en la casa de Guillermo Perramón, en el
Lote Hogar 36. Allí se repartieron el dinero, Díaz huyó en su moto y Pérez
Calvo en su auto.
Las policía se movió rápido y se dio cuenta que todo era una
trampa. Allanaron las casas de Delgado, Díaz y Pérez Calvo. Y fue el mismo
padre del policía, Juan Pérez Calvo, quien llevó y entregó el dinero robado por
su hijo a la división Robos y Hurtos, en la Central de Policía.
Díaz le había entregado dinero a Perramón y había escapado a
Buenos Aires, donde lo capturaron en junio último.
Perramón quedó pegado como encubridor, porque en su casa se
repartió el dinero.
El juez Blejman determinó que "Delgado fue el ideólogo o
cerebro del ilícito, debido a los años que llevaba cumpliendo tareas como
contratado en el palacio municipal, le permitía tener un profundo y cabal
conocimiento no solo de la organización
del mismo, sino también de los horarios, personal, días de pago y rutina
habitual en el ámbito interno del municipio”.
En su investigación, en base al testimonio de los empleados
municipales, el juez Blejman determinó que Delgado y Pérez Calvo mantenían una
estrecha relación social y hasta habían organizado una juntada el sábado
posterior al golpe. El juez está convencido de que en esas reuniones se gestó
el golpe.
Con todas esas pruebas, el juez Blejman procesó por el
delito de robo agravado por el uso de arma de fuego a Sergio "Zapallo” Díaz.
Es el único de los cuatro procesados que le dictó la prisión
preventiva, por lo que seguirá preso.
Al policía Juan Pérez Calvo y al cajero Gustavo Molina los
procesó por el delito de partícipe principal en el robo agravado, sin prisión
preventiva.
A ellos tres el juez Blejman les trabó un embargo de un
millón de pesos.
Mientras que a Guillermo Perramón lo procesó por el delito
de encubrimiento, sin prisión preventiva, y le trabó un embargo de 500.000
pesos.