Pero esta vez la cantidad de asaltantes superó holgadamente a la anterior: fueron 57 los presos excarcelados bajo caución juratoria en los últimos días hábiles de diciembre último.
Antes, a mediados de julio de 2014, en la previa a las Vacaciones de Invierno, o feria judicial de invierno, los jueces habían excarcelados con esa misma modalidad a siete ladrones.
El hecho deja en evidencia una herramienta que tienen que los jueces para bajar el alto índice de causas con detenidos sin resolver, presionados por la falta de personal, lo que dejan en claro el colapso del sistema judicial a la hora de investigar.
CALIDAD NO CANTIDAD
Fuentes oficiales confirmaron que entre los 57 excarcelados hay apellidos tristemente célebres vinculados al mundo del delito contra la propiedad. Y precisaron que todos los excarcelados bajo palabra son delincuentes que estaban presos por distintos tipos de delitos contra la propiedad, que van desde el hurto hasta robos agravados.
Pero lo que más molestó al sector vinculado a la seguridad pública no es la cantidad de asaltantes excarcelados, sino "el nivel de peligrosidad que tienen, demostrado por sus planillas de antecedentes”, explicó una alta fuente oficial.
Ese malestar por esa excarcelación masiva superó el nivel de interpretaciones políticas y llegó a la cárcel: son los mismos altos oficiales de la Policía los que están que arden con esa modalidad adoptada por los jueces.
"Todos estos robos a casas que se produjeron para las fiestas y en los últimos días, son esos mismos tipo. Ya algunos de ellos empezaron a caer de vuelta y nuevo empieza todo el círculo. Pero, mientras se genera ese círculo vicioso, la gente sufre los robos y nosotros las puteadas”, comentó un alto jefe policial con años de experiencia.
CASOS TESTIGOS
Tal vez un par de casos sirvan para ejemplificar esa situación.
El sábado 27 de diciembre último, Matías Ariel Sosa (26), alias "el Pastelito", estaba sentado en la orilla de una acequia en calle 25 de Mayo y Tucumán, en la Villa Dorrego, más conocida como la "Cueva del Chancho".
Al intentar ser detenido por policías de la Seccional 17, el "Pastelito” intentó resistirse. Enfrentó a la policía y hasta contó con la ayuda del vecindario. Finalmente fue reducido y privado de su libertad. Cuando los policías buscaron sus antecedentes, saltó que en la planilla contaba con numerosos pedidos de captura de distintas comisarías por delitos contra la propiedad. Y allí constaba que había sido excarcelado sistemáticamente.
El otro caso fue el del "Trucho”. Lo atraparon los policías de la Seccional 23 y de la Motorizada 3 por el violento robo a una heladería Grido, ocurrido el 27 de diciembre último sobre la avenida Benavidez, frente al barrio Los Alerces. Un empleado se resistió al atraco y luego lo identificó. La historia se repite: cuando la policía pidió su planilla, saltó que el sujeto, vinculado a una familia de asaltantes, tenía cuatro pedidos de captura y que hacía pocos días había sido excarcelado.
EL SISTEMA
Tal vez ese par de casos del "Pastelito” y del "Trucho” sean los ideales para graficar cómo funciona el círculo de la caución juratoria.
Básicamente, es una figura penal que los jueces de primera instancia aplican a reos que no tienen bienes, como para trabarles embargos reales. Esos bienes pueden ser dinero, un auto o una casa.
Por otro lado, los jueces se encuentran con la presión de tener que resolverles su situación, ya que los tienen privados de su libertad en una celda del Penal de Chimbas esperando a que les digan si hay o no pruebas para que sigan detenidos.
A eso se agrega que los jueces no tienen instructores o personas en su juzgado que les permitan investigar al sujeto. Por lo tanto, optan por la figura legal de la caución juratoria.
El tema es que, al no haber una condena judicial, en sus antecedentes sólo figuran las veces que cayeron detenidos, pero lo único que prueba la culpabilidad de una persona es la condena. Por lo tanto, cuando los delincuentes caen presos de nuevo, los jueces no tienen herramientas legales para no poder darles la caución juratoria o libertad bajo palabra.
Hay que recordar que en cada juzgado ingresan un promedio de 1.000 causas, lo que resulta imposible a los jueces resolver todas ellas.
Por lo tanto, lo que el Código de Procedimientos les ordena hacer es darle prioridad a la causas con detenidos, a las más graves, a las de mayor trascendencia social, entre otros ítems que no encuadran el escruche a una casa, el robo de un vehículo, de un estéreo o, mucho menos, una cartera, una billetera o un celular en la vía pública, hechos que generan verdadero temor y bronca a los ciudadanos comunes.
Así, las 57 últimas excarcelaciones bajo palabra que hizo la Justicia sean un botón más de la muestra de lo colapsado que está el actual sistema de investigación judicial, lo cual promete remediarse con la implementación de la tan esperada investigación fiscal, la cual empezaría a implementarse a mediados de este año en forma progresiva.
Qué dice la ley
Según el artículo 179 del Código Procesal Penal Argentino, "la caución juratoria consiste en la promesa jurada del/la imputado/a de cumplir fielmente las condiciones impuestas por el Tribunal o el/la Fiscal”.
Los casos de julio último
En la edición del 12 de julio último, Tiempo de San Juan informó sobre la excarcelación bajo palabra que se produjo entre el 30 de junio y el 1 de julio a siete delincuentes con numerosos antecedentes de delitos contra la propiedad, pero con ninguna condena. Cinco meses después, los jueces volvieron a aplicar la caución juratoria para liberar masivamente.
Entre los casos publicados en julio último están el de Gastón Montaña, apodado el "Chongo”, quien con solo 20 años tenía nueve causas judiciales y en siete de ellas lo habían liberado bajo caución juratoria. Todos eran delitos contra la propiedad y en ninguno los jueces le habían logrado condenar, por lo que había sido excarcelado de nuevo en las últimas vacaciones de invierno.
El otro caso que en ese momento llamó la atención fue el de Leonardo Vicentela, de 24 años, quien registraba ocho ingresos (tres por robo –uno agravado-; cuatro hurtos. Y uno por amenazas agravadas. Fue excarcelado el 30 de junio.
Finalmente, no pasó desapercibido Matías Herrera, de 21 años, quien registraba cinco ingresos (tres por hurtos y dos por robos –uno agravado-). El 30 de junio último fue excarcelado.