Muerte del preso: admiten que será difícil probar si fue una 9 mm
Es porque el plomo del proyectil se habría deformado y perdido peso al dar contra una superficie dura antes del impacto mortal. Empezaron a citar a guardias, familiares e internos. Por Gustavo Martínez Puga.
Todas las sospechas llevan a pensar a los investigadores judiciales que el proyectil que terminó con la vida del preso Andrés Sergio “Casquito” Luna (20) era de una pistola 9 milímetros, arma que usa el personal de las fuerzas armadas. Sin embargo, oficialmente admiten que será difícil probar si fue de ese tipo de armas reglamentarias el origen del disparo que enlutó la última revuelta de presos, quienes pretendían de esa manera presionar para que deje de funcionar el escáner con el que requisan a las visitas, algo que ellos mismos habían pedido.
Sucede que el proyectil secuestrado del cadáver de Luna estaba deformado y había perdido peso. Y los peritos dicen que eso complica llegar a la conclusión de que el arma original sea una 9 milímetros.
De lo que no hay dudas es que el arma usada para terminar con la vida del preso es de puño, es decir, revólver o pistola. Como sea, el caso es grave: no habría habido motivos para que los guardias disparen balas de plomo a los internos. Y, si el disparo no fue de los guardias, el caso complica a los penitenciarios porque nunca pudo haber ingresado un arma de fuego al interior de la cárcel.
Los peritos determinaron que el proyectil habría impactado en una superficie dura, como puede ser el piso o una pared, antes de meterse en el cuerpo de Luna por debajo del omóplato derecho. Así, dejan entrever que la bala llegó de rebote al interno penitenciario.
Esas conclusiones de los peritos empiezan a favorecer la delicada situación en la que quedaron los guardias del Penal que estuvieron reprimiendo la revuelta de los presos el último jueves 28 de agosto. A todo ellos les secuestraron sus armas (serían más de 30) para ser peritadas.
De todas maneras, el juez Benito Ortiz está esperando la declaración testimonial de la forense, para que le dé precisiones sobre el recorrido del proyectil que aniquiló al muchacho de 20 años que estaba preso, sin condena, por una tentativa de hurto.
Mientras tanto, el juez Ortiz ya empezó a escuchar el testimonio de penitenciarios, familiares que estaban en la visita cuando fue la revuelta y a internos del Penal.
“Nosotros estamos a disposición del juez. Hemos suministrado las armas y estamos colaborando en todo lo que se nos pide en la investigación”, se limitó a informar el director Oscar Ghilardi.
Después de la revuelta que terminó con un muerto, los internos siguieron protagonizando protestas, como huelga de hambre. Según Ghilardi, “ya se levantaron todas protestas que se extendieron hasta el jueves -4 de septiembre-. Ahora está encaminada la vida normal de una cárcel”.
Breve historia de la víctima. Andrés Sergio “Casquito” Luna. Tenía 20 años y estaba por tentativa de hurto. Según fuentes judiciales, el muchacho ni siquiera había sido indagado en la Justicia por el delito que lo privaron de su libertad en el Penal, donde terminó encontrando la muerte en una revuelta.