En sólo diez días hubo al menos cuatro hechos con características similares entre sí: violencia, armas, botines grandes, mordazas y ataduras con alambres o precintos. Estos hechos, que hasta ahora sólo se daban de forma aislada, han prácticamente monopolizado la atención de la Policía de San Juan.
La policía cree que además, hay algunas otras bandas que hacen el trabajo previo a los robos de marcar las casas, avisar sobre las alarmas, rejas y entradas de las casas elegidas.
La división Robos y Hurtos está abocada a investigar estos episodios violentos, pero hasta ahora no hubo detenidos ni nexos firmes entre los casos.
LA PISTA
El pasado 3 de agosto ocurrió un hecho, similar a los demás, que no tomó estado público por el escaso tamaño del botín, pero que arrojó una pista importante a los investigadores de la policía, que hasta el momento es la única en la investigación.
Aquel día, una mujer que vive en inmediaciones de Urquiza y Cabot fue abordada por tres personas que le tocaron la puerta de la casa y cuando abrió la redujeron para robarle. Según contó la policía, se trataba de dos hombres y una chica. Uno de los hombres tenía la cara tapada, pero los otros dos sujetos actuaron a cara descubierta.
La dueña de casa fue amarrada, amordazada y amenazada con un arma. Aquel día le llevaron un televisor 29 pulgadas y 700 pesos. Cuando los sujetos salieron de la casa, hubo vecinos que los vieron correr hacia un Bora negro que estaba parado sobre Urquiza.
Un testigo decidió seguir el automóvil, pero finalmente lo perdió cuando este ingresó en la zona de la Villa Italia.
LOS OTROS TRES
El pasado 28 de julio se publicó el agresivo robo a dos ancianos que viven en el barrio Residencial Capital donde dos hermanos de 75 y 78 años fueron violentamente golpeados y amarrados durante más de 17 horas en el interior de su casa, de donde se llevaron un botín que superaba los 20.000 dólares.
Los abuelos no dieron muchas precisiones sobre el hecho. Ambos dijeron no ver demasiado por la oscuridad y señalaron que al menos cinco personas ingresaron aquella noche a su casa por la parte de atrás. Aun así, los pesquisas apuntan a la presencia de un vehículo que transportó el enorme botín, que tardaron unas dos horas en recolectar de la casa.
Posteriormente, el 31 de julio se publicó que una pareja de abuelos fue asaltada violentamente en su casa de calle Lavalle a metros de 9 de julio. En esta oportunidad fueron dos los malvivientes que encapuchados que ingresaron a la casa, hicieron tirar al piso a los abuelos y revisaron todo hasta llevarse dinero y otras cosas de valor. En este caso, los testigos señalaron que los sujetos escaparon en una motocicleta.
El tercer episodio sucedió el pasado 9 de agosto cuando una familia integrada por Facundo Alonso, de 28 años, Verónica Puga, de 30 y su bebé fue reducida en Chimbas por tres delincuentes que además envenenaron a 4 perros. En este caso, según comentó la familia a la policía, los delincuentes parecían estar informados sobre los movimientos de la familia ya que señalaron datos precisos para pedir que se les entregue el dinero.
“Dame la plata que sacas los jueves del cajero”, habrían dicho los malvivientes a la familia.
En esta oportunidad se llevaron unos 23.000 pesos, gran cantidad de efectos y un Ford Ka que fue encontrado al otro día por personal de la policía Comunal de Chimbas.
CASOS VINCULADOS
Además de este caso, hubo otro robo en el que los damnificados señalaron haber visto un auto oscuro, sin haber precisado de qué vehículo se trata.
Lo que la policía cree es que los cuatro episodios que se dieron de forma similar y casi contigua, pudieron ser llevados a cabo por la misma banda, o como mucho, dos bandas de malvivientes.
La realidad es que hubo varios allanamientos pero ninguno de estos fue exitoso y no hay detenidos por ninguno de los episodios.
Se analiza también la vinculación de ésta banda con otros delincuentes que harían el trabajo previo de analizar los movimientos de las víctimas, estudiar quienes viven en la casa y hasta saber qué días las personas de la vivienda van al cajero y sacan dinero.
Hace días había caído la banda de “Quito” Senatore, por una serie de robos en casas donde los ocupantes no estaban en las viviendas. En principio creen que esta banda podría ser de las que operan en la etapa de marcado, pero lo cierto es que no hubo pruebas firmes que aseguraran este nexo.
LA VIEJA HISTORIA DEL AUTO NEGRO
Todo comenzó en agosto de 1965, en Angaco, cuando un misterioso auto negro llegó al pueblo con una mujer y dos hombres. Estas personal habrían preguntado por la casa de un obrero y se dirigieron hacia el lugar donde estaban su esposa y su hija de 13 años. Aquel encuentro terminaría con un engaño para llevarse a la chica, dejando a su madre una dirección falsa en Caucete y promesas de que la niña escribiría con frecuencia. El misterio se aclararía en octubre de 1965, con el hallazgo de la chica en Mendoza, donde trabajaba como empleada doméstica.
A pesar de la aparición de la menor, las denuncias sobre de supuestos intentos de secuestros, sobre todo nenas, aumentaban en las seccionales.
Todas las denuncias apuntaban a un auto oscuro que circulaba sin chapa patente, similar a un Kaiser Carabela, uno de los modernos autos negros de aquellos años, generalmente usados en ceremonias fúnebres.