“Ellos lo viven como normal, casi no se enteran que lo que les pasa es extraño”, explicó Oscar Ghiladi, el jefe del Servicio Penitenciario Provincial. Dos pequeños niños viven en el interior del Penal de Chimbas junto a sus mamás, y presas que pagan su condena. Hoy por hoy, el pabellón de mujeres está integrado por 85 internas y dos nenes de cuatro y cinco años.
El pequeño de cuatro años es el que menos tiempo pasa en el Servicio Penitenciario debido a que su mamá tiene salidas transitorias y va y viene cada día con ella. La mujer se va con el nene cada mañana y regresa por la noche, a las 21, para dormir en el Penal.
Por otro lado, el pequeño de cinco permanece todo el día junto a su mamá, quien todavía no goza de ninguno de los beneficios. Este nene, es llevado de lunes a viernes a un jardín de infantes normal, donde comparte cuatro horas con otros niños como él. “Cada día lo lleva un auto particular y un penitenciario al jardincito. El auto es común y el penitenciario va generalmente de civil para que el pequeño no se sienta observado por nadie en la escuelita”, explicó Ghilardi. En estos casos, al igual que cuando un penitenciario es llevado a un velorio de un familiar o situaciones similares, se intenta resguardar la realidad del interno, y en estos casos, del niño que tiene a su mamá presa.
El jefe del Servicio Penitenciario quiso resguardar las situaciones personales de las mamás de los menores, pero informó que el pabellón donde estas dos mujeres y los chicos pasan sus días es muy tranquilo y de buena convivencia. “Las mujeres son todas como tías de los niños. Las celdas permanecen abiertas, comunicadas entre sí. Se mueven todos en el interior del pabellón y tienen varias comodidades”, aseguró Ghilardi.
Las mujeres tienen una cocina perteneciente a todo el pabellón, como así también un televisor, radio y otro tipo de comodidades. Las mamás cocinan y los niños están ahí con ellas, les ayudan, miran televisión y conviven con las otras internas o juegan a la pelota. “Las chicas se portan bastante bien y tienen bastante lindo todo su sector, ordenado y muy limpio”, comentó Ghilardi.
Respecto de las habitaciones, el director del Penal confirmó que los chicos y sus mamás tienen habitaciones exclusivas. La mayoría de las internas duermen compartiendo celda, pero las mamás con los niños tienen una celda donde cada una duerme junto a su hijo.
El hecho de que los chicos estén en el Penal tiene que ver directamente con la disposición del juez. “El juez observa los contextos familiares de los hijos de las internas. Si no tienen un papá en libertad, o familiares que puedan hacerse responsables de los niños afuera, se dispone que estén con su mamá aquí”, informó Ghilardi. No hay un límite de edad para que los chicos cuyas mamás están presas vivan allí, sino que tiene que ver con la situación particular de cada familia y la contención que ellos puedan recibir afuera.
Los martes y jueves son los días donde las internas reciben sus visitas, que pueden permanecer hasta las 16 horas allí. Si hay buena conducta, permiten que las internas convivan entre ellas y sus familiares. Estos días, los “pequeños presos”, por lo general tienen con quien jugar ya que otras internas reciben a sus hijos.
Hubo momentos donde el número de pequeños que vivían junto a sus madres en el Servicio Penitenciario era mayor, por lo que se hacía una especie de salita jardín para todos. Suele ser común también que los niños que nacen mientras sus mamás están cumpliendo condena, pasen tiempo en el Penal junto a ellas hasta que la situación particular es evaluada por un juez.
sábado 9 de mayo 2026





