Por Gustavo Martínez Puga
Según la Policía de San Juan, el homicidio del carnicero en Rawson y el robo a la bodega Carrascosa en Albardón, ocurridos el 30 de abril y el 3 de mayo último, respectivamente, tuvieron como protagonista a prófugos del Penal de Chimbas: eran personas que tenían condenas firmes, cumplieron una cierta cantidad de tiempo presos y dieron los pasos necesarios para ser beneficiados legalmente con distintos tipos de salidas. Pero, tras ganar la calle, no cumplieron con el régimen impuesto, quedaron en calidad de prófugos y la policía los atrapó como autores de distintos tipos de delitos. Tras conocerse esos casos, Tiempo de San Juan accedió a la planilla oficial del Juzgado de Ejecución Penal en la que constan los 41 prófugos del Servicio Penitenciario Provincial.
Allí dice quiénes son, desde cuándo tienen una orden de captura y cuándo prescribe la condena, lo que implica que, si no son atrapados hasta esa fecha, ya nunca más volverán a cumplir el castigo que les impuso la Justicia por los delitos que cometieron.
Ese listado de 41 personas son personas con condena firme que están prófugas del Penal de Chimbas, lo que no quiere decir que sea la totalidad de evadidos de la Justicia que hay en San Juan, ya que pueden haber caso de personas declaradas en rebeldía en el marco de una investigación judicial, pero que aún no fueron atrapados por la Policía para ser juzgados.
Esta situación fue alertada oficialmente el 11 de abril último, mediante una comunicación oficial que la jueza de Ejecución Penal, Margarita Camus, hizo al Ministro de Gobierno, Adrián Cuevas, en la cual le detalló uno a uno quiénes eran los prófugos. Incluso, en ese listado eran 47 los prófugos a esa fecha, pero el número se redujo en el último mes, cuando cayeron 6 de ellos.
“Existe un número considerable de personas condenadas con sentencia firme que han quebrantado el cumplimiento de pena y se ha ordenado su captura, las que hasta la fecha no se ha efectivizado”, dice la comunicación de la jueza Camus al ministro Cuevas.
Además, la comunicación de Camus a Cuevas dice: “Pongo a su disposición la nómina de penados con órdenes de captura vigentes a los efectos de que instruya a la Jefatura de Policía”. De esa manera, la jueza puso oficialmente en conocimiento de la cantidad y de la identidad de los prófugos a la máxima autoridad política de la seguridad.
Esa lista oficial estaba integrada por Mauro Sebastián Cortez, a quien la policía detuvo como partícipe del homicidio del carnicero Omar Jofré, y Roberto Nicolás Páez, atrapado en Albardón como autor del robo a la bodega Carrascosa.
En la planilla oficial figuran los nombres y apellidos, desde cuando tienen orden de captura y la fecha de prescripción de las condenas. Esa fecha es clave en los listados de prófugos: si no son atrapados hasta esa fecha, automáticamente quedan libres y la pena que no cumplieron por haberse evadido del sistema queda trunca.
¿Nadie los vio antes?
Los casos de Cortez y de Páez dejaron flotando una pregunta: llevaban tres meses y cinco años prófugos, respectivamente, ¿nadie los vio antes de que cometieran los delitos?
En el caso de Mauro Sebastián Cortez, la condena le prescribía el 17 de diciembre de 2017. Y estaba prófugo desde el 7 de febrero de 2014 por orden de la jueza Margarita Camus. Desde ese momento la Policía debió atraparlo, pero recién logró hacerlo tras el crimen del comerciante Omar Jofré, el 30 de abril último.
El otro caso, el de Roberto Páez, atrapado el sábado 4 de mayo por el robo a la bodega Carrascosa, estaba prófugo desde el 8 de septiembre de 2008. En esa fecha, la jueza Camus le informó por escrito a la Jefatura de Policía de esa decisión y hasta informó el domicilio del evadido.