Extendió sus manos hacia la espalda y le pusieron las esposas. Al instante se las sacaron porque aún no estaba el acta hecha. Con la cabeza gacha, por la visera de la gorra, miró cómo se retiraba su pareja del lugar del operativo, en el preciso momento en que iba a entregarse.
“Está todo bien”, alcanzó a decir a Tiempo de San Juan el barrabrava prófugo por el escándalo de los carnets truchos en EMICAR. Luego explicó que fue atrapado “antes” de entregarse, y justo en el momento en que se dirigía al Juzgado Federal a entregarse.
En el juzgado lo estaba esperando su abogado, Mario Rojas, quien ya sabía que había caído en 25 de Mayo y Paula A. de Sarmiento.
“Lo veníamos siguiendo y lo interceptamos cuando viajaba en su auto”, explicó el oficial Luis Cho, de la delegación local de la Policía Federal.