Encima de la desgracia de la pérdida humana, la familia del Chino Saldaño tuvo que soportar que desaparecieran del lugar de la tragedia varios objetos valiosos que llevaba el deportista fallecido y su acompañante, el Pollo Fernández.
Esta semana, la familia del ciclista se comunicó con la seccional policial de 25 de Mayo para preguntar por varios objetos que llevaba el Chino en el momento del accidente y que desaparecieron, presuntamente robados del lugar cercano a El Encón donde se dio vuelta la camioneta en que viajaban. No tuvieron respuesta, les dijeron que sobre el fin de semana se comunicaran.
Los objetos son un valioso reloj marca Festina que el Chino Saldaño llevaba siempre en su muñeca izquierda, valuado entre $20.000 y $25.000 y que desapareció, también un juego de anteojos de competición muy valioso y otro parecido pero con aumento que pertenecía a Fernández. El otro objeto electrónico que desapareció de la camioneta volcada a metros de la estación de servicio de El Encón es un cronómetro que llevaban porque pensaban volver pedaleando si lo hacían al día siguiente.
En la familia dicen que los dos accidentados –Saldaño y Fernández- llevaban además de esos objetos de valor bastante dinero en efectivo, porque habían ido a comprar repuestos y no lo hicieron. Ese dinero no faltó, y calculan que eso ocurrió porque Fernández no quiso que lo sedaran de inmediato y cuando llegó la policía les dijo del dinero y que lo tenía contado.
El episodio de estos objetos se suma a la increíble desaparición del celular del Chino. El aparato tampoco apareció en principio, hasta que la familia hizo la denuncia. Al día siguiente de la muerte (el sábado) y el lunes posterior, unos 10 integrantes de la familia se trasladó en dos vehículos hasta el lugar de la tragedia para hacer un rastrillaje del celular y los otros objetos perdidos. Pero no encontraron nada.
El jueves de esa semana, una persona entregó el celular en la sede de Radio del Sur, y dijo que se lo había encontrado en la zona el martes de esa semana y que se demoró porque había tenido que viajar a Calingasta. La esposa del deportista, Verónica, fue a retirar el aparato y agradeció a todos, pero cuando lo enchufó para cargarlo se dio cuenta de que no tenía el chip: se lo habían robado.
Lo que no le cierra a la familia es cómo el hombre dijo haber encontrado el aparado en la ruta el martes si ellos habían ido antes, y dos veces; cómo supo el lugar donde había sido la tragedia si la camioneta ya había sido llevada al puesto policial de El Encón; y por qué lo entregó varios días después, si desde el lunes se sabía que el celular no aparecía. Demasiadas coincidencias que nadie aclaró, y que se profundizaron cuando notaron que el chip no estaba.
lunes 11 de mayo 2026





