El pibe que mató al amigo en Chimbas: Triste, solo y culposo
La autopsia jugó a su favor: la herida mortal en el cuello del chico de 14 años fue hecha desde abajo hacia arriba, tal como dijo el menor homicida, quien argumentó que fue en defensa propia. Por Gustavo Martínez Puga.
Cuando Maximiliano Chirino se desplomó en la vereda del Barrio Tránsito de Oro, en Chimbas, por la herida mortal que había recibido en su cuello, ya el autor del homicidio les había dicho a sus padres que había sido en defensa propia. Pero en ese momento se pensó que había sido una estrategia de ese muchacho de 17 años que le terminaba de quitar la vida a su amigo de 14. Dos semanas después, todo parece indicar que era cierta esa versión de que el desenlace mortal fue consecuencia de un acto de defensa.
Mientras espera ser trasladado al Instituto Nazario Benavidez, donde estará privado de su libertad mientras se investiga el crimen, el pibe de 17 años está detenido en la Comisaría del Menor. Allí fue entrevistado y analizado por los profesioinales de la Justicia de Menores. Y los diagnósticos indican que está en un estado de profunda tristeza y que muestra mucho arrepentimiento, según consta en los informes.
A esto se agrega que, durante su detención, no fue nadie a visitarlo. Es que su familia decidió ocultarse por la violenta agresión con la que reaccionó el vecindario del barrio Tránsito de Oro, donde se produjo el crimen en la madrugada del 14 de julio último: la casa de la familia del menor de 17 años fue incendiada, saqueada y demolida por los familiares y amigos del menor fallecido.
Eso obligó a que la familia del menor homicida abandonara la vivienda y se escondiera de donde pudieran hallarlos los amigos o familiares del menor fallecido. Incluso, la investigación policial se vio complicada por la falta de testigos del crimen, ya que la policía dice que no se animó a entrar al barrio en las horas siguientes al hecho por la violencia del vecindario.
Lo cierto es que a los días después del hecho, por las garantías que ofreció el juez de menores en turno en la feria, Jorge Toro, la familia fue y habló personalmente con ese magistrado, quien los contactó a través del abogado defensor. En esa conversación fue que la familia le confirmó al juez Toro que se mudarán a San Luis.
Mientras tanto, el chico de 17 años cumplía solitariamente, y sin visitas, su detención en la Comisaría del Menor. Allí se enteró de los destrozos en su casa, de la huída de su familia y de que habían decidido irse a vivir a San Luis. Dicen que el muchacho vivió con mucha culpa todo ese trajín al que se vio sometida su familia.
En medio de todo, hay un dato que juega a su favor: la autopsia reveló que la puñalada en el cuello del chico de 14 años que murió fue producida desde abajo hacia arriba. Y que el puntazo del arma blanco tocó una arteria. Por eso fue que el chico alcanzó a correr algunos metros de donde fue la pelea hasta desvanecerse en la vereda y morir desangrado.
Ese dato científico juega a favor de la versión del auto del puntazo, quien siempre sostuvo que se el crimen se produjo en medio de una pelea y en momentos que él intentó defenderse de la agresión. El muchacho también dijo que la punta era de uno de los agresores.
Cabe recordar que el asesinato se produjo después de una noche de fiesta y alcohol entre amigos. L a víctima de 14 años y el homicida de 17 años eran amigos. Pero esa noche el alcohol les sacó a flote viejas diferencias y todo terminó en una pelea.
El homicida dice que fueron varios los que lo atacaron. El relato de los amigos del fallecido dice que la puñalada fue a traición, cuando caminaban desde la fiesta hasta la vereda para pelear, y que fue hecha desde atrás. La autopsia no parece reafirmar esa versión.