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El robo de caballos mueve $2 millones anuales en Los Berros

Esa estimación es en base a investigaciones de dos juzgados. La policía reconoce que hay cuatrerismo y que hay pocas denuncias. Los puesteros hacen sus propias investigaciones y ajustan las cuentas entre ellos. El crimen de Moreno dejó al descubierto el macabro negocio. Por Gustavo Martínez Puga

Por Redacción Tiempo de San Juan
“En el último mes han desaparecido 60 caballos en Pedernal y es obra de una organización delictiva”. La afirmación sobre la presencia de una “organización delictiva” es de Jorge Artigas, dueño del puesto de animales Nique y del tambo El Tambo S.A. –propiedad de su padre- en la localidad de Los Berros, Sarmiento, y la realizó en el Cuarto Juzgado de Instrucción, como una declaración testimonial en la investigación del salvaje crimen de Néstor Moreno, quien fue asesinado el 13 de marzo a fierrazos y de un hachazo en la cabeza después de denunciar a otro puestero que le había robado dos caballos y al que descubrió siguiéndole las huellas.
Toda la investigación del crimen de Moreno tuvo de fondo la presencia del cuatrerismo de caballos (ver recuadro). Y según trascendió en Tribunales, donde los policías y los instructores debieron hablar con decenas de lugareños para empaparse de la realidad del lugar y poder investigar, ese negocio genera más de 2 millones de pesos anuales en Los Berros, departamento Sarmiento. En el mercado ilegal, por un caballo robado pagan alrededor de 5.000 pesos. Los caballos son buscados porque tienen entre 400 y 600 kilos de carne, dependiendo de la edad y de su mantención.
En la policía no desconocen esta realidad. Pero dicen que están limitados para conocer cuál es la verdadera dimensión del robo de caballos en esa localidad sureña. Según fuentes judiciales, Los Berros tiene características naturales que la transforman en una zona ideal: tiene la cordillera cerca, donde hay muchos caballos que se crían en forma salvaje y otros pertenecen a los puesteros.

Marcas
Los menos son los que tienen las marcas en su piel con las guías de sus propietarios, debido a la complicación que significa internarse en las montañas, hallarlos y poder bajarlos mediante arriadas hacia los puestos. Para ello se requiere de baquianos que sepan sobrevivir a temperaturas extremas y conocer los lugares por donde es conveniente hacer bajar a los caballos que no están acostumbrados a ser guiados por los hombres.
Hace casi siete años, el 21 de noviembre del 2004, la Unidad Regional Este de Caucete hizo una investigación y logró desbaratar una banda de cuatreros que robaban caballos y los llevaban a un frigorífico de Río Cuarto, en Córdoba. Varios de esos 24 animales robados eran de Los Berros.
Luego el juez Guillermo Adárvez, del Tercero de Instrucción, logró probar y procesar a Pablo Eduardo Maurín por el hurto agravado de equinos. Allí se probó que el sujeto adquiría caballos robados en la cordillera, bajados y marcados con su guía en Los Berros, y transportados de a tres mediante un Jeep con un tráiler hasta una propiedad que alquilaba en Pozo de los Algarrobos, en Caucete.
Allí la policía lo atrapó con un camión vaquero repleto de caballos que tenían como destino final un frigorífico de Río Cuarto, donde los compraban para la elaboración de mortadela. El juez Adárvez imputó a Maurín una figura penal que no era excarcelable, pero luego la Cámara Penal se la redujo y el caucetero recuperó la libertad hasta ser juzgado.

Accesos

Los investigadores más veteranos recuerdan que, antiguamente, Calingasta también era una zona muy buscada por los cuatreros. Pero el cierre de la Ruta 12 por la construcción de los diques Caracoles y Punta Negra hizo que ese negocio ilegal dejara de ser tan rentable por la distancia: ahora para ir a ese departamento hay que ir por la Quebrada de las Burras, cuya distancia es superior.
Esa realidad también hace más atractiva para los cuatreros a Los Berros, una localidad de fácil accesibilidad por las rutas, ya que permite salir a Mendoza -por la Ruta 40 o por Uspallata-; también permite ir directamente –sin pasar por el Gran San Juan- hacia el Este y cruzar a San Luis o a La Rioja. Ambas provincias son las vías para llegar a Córdoba, principalmente Río Cuarto, el principal destino de los equinos robados en Los Berros.

Especialistas

Ese modus operandi es el reflejo de la modalidad más usada para contrabandear animales. Para lo cual se requiere de la destreza de los baquianos, quienes conocen esos lugares y saben cómo moverse sin ser atrapados a la hora de robar los equinos. Lo que hace del negocio del cuatrerismo un delito difícil de combatir para la policía.
Héctor Leiva es el subcomisario a cargo de la Subcomisaría Soria, de Los Berros. Sostiene que “yo llevo seis meses asignado a esta comisaría y sólo recibí dos denuncias: una fue por el robo de esos caballos que sufrió el señor Moreno en febrero, quien luego fue asesinado en marzo. Y el otro es el robo de dos terneros que sufrió un señor Frías en mayo. Pero es una realidad que el cuatrerismo está en la parte rural y es muy difícil de controlar. También es cierto que casi nunca los dueños denuncian los robos que sufren, de manera que nosotros no podemos hacer nada”.
Tal vez la falta de denuncias de los puesteros se deba a que conocen las limitaciones de infraestructura que tiene la policía para investigar ese tipo de delitos. Por ejemplo, para investigar el robo de un caballo, o tratar de sorprender in fraganti a cuatreros que van a la montaña a buscar equinos para bajarlos y venderlos, la policía debe recurrir a los mismos puesteros y pedirles que les presten caballos ensillados para adentrarse en la montaña, debido a que en las camionetas se puede llegar hasta determinados lugares.
A esto se agrega una cuestión cultural: los puesteros prefieren hacer ellos mismos la investigación de los animales que se les desaparecen y averiguar quién se los robó. Eso lleva a un círculo sin fin de broncas y rencores.
El caso de Néstor Moreno es el fiel reflejo. El testigo Jorge Artigas le contó al juez Maximiliano Blejman, del Cuarto de Instrucción, cómo fue que él le ayudó a Moreno a atrapar a Chaparro en el robo de dos caballos a José Moreno, hermano de quien terminó siendo una víctima fatal del cuatrerismo.
Fue en febrero. Además de robarle los dos animales, los cuatreros “los faenaron cerca del puesto Nique y tiraron las cabezas como mensaje mafioso”, dijo Artigas. Éste puestero, junto a un empleado de apellido Núñez y apodado Chicoco, siguieron las huellas y llegaron hasta un árbol en medio del campo donde constataron que los animales habían estado atados. Allí descubrieron que un caballo con herradura número cuatro salía del lugar y se dirigía directamente al puesto en el que estaba Chaparro.
Así fue que Moreno fue a la subcomisaría Soria de Los Berros y denunció a Chaparro, quien, según Artigas, los miró sonriente y les dijo “es tu palabra contra la mía”. Un mes después, Chaparro, junto a su esposa –amante de Néstor Moreno- y otros dos sujetos, le tendieron una trampa a Moreno en el dique Las Crucecitas y lo masacraron, tirando el cuerpo moribundo en el interior de su auto hacia un barranco.
Semejante saña tenía como antecedente el cuatrerismo que hay en Los Berros, donde los lugareños como José Artigas señalan con nombre y apellido a los puesteros que se dedican al cuatrerismo, según quedó registrado en su testimonial ante la justicia.

Para todos los gustos
El robo de caballos afecta a toda la provincia y a todos los vecinos. Desde los que tienen a los equinos como mascotas, hasta los que los usan como negocio se ven damnificados por el abigeato.

Los Berros
El 18 de agosto de 2004, la policía de Pocito logró recuperar 7 caballos que habían sido robados en Los Berros y tenían como destino la faena. Fueron hallados en una finca de Pocito, en momentos que investigaban el robo de ganado vacuno.

Chimbas
Los vecinos de Tucumán y Centenario, en Chimbas, encontraron el 30 de enero de 2011 caballos faenados a la vera del camino. Aprovechando la oscuridad de la noche, con total impunidad, los delincuentes habían sacrificado los equinos y se habían llevado la mayor cantidad de carne posible, dejando los restos más abultados abandonados.

Payo Matesevach 
Ni el legendario ciclista se salvó del robo de caballos. El 10 de junio del año pasado, el personal de la Subcomisaría de Médano de Oro, al mando del comisario retirado Julio Vázquez, logró atrapar al empresario Sebastián Salinas, de 26 años, y a un domador de caballos, un joven de 20 años, presuntamente implicados en la desaparición de dos caballos peruanos del reconocido Payo Matesevach , ahora fallecido.

Barrio Cipolletti
El 27 de marzo último, la policía halló en el fondo de una casa en el Barrio Cipolletti, Chimbas, varios caballos faenados. Los sospechosos estaban lavando la carne en una pileta y transportaban en un Renault 12 break. Los animales habían sido robados en Albardón.

Números
4
Son los apellidos de puesteros que se dedicarían al cuatrerismo en Los Berros, según precisó con nombre y apellido ante la Justicia uno de los testigos en el crimen de Néstor Onofre Moreno.

$5.000
Es lo que pagan en el mercado ilegal por un caballo robado. Los equinos tienen entre 400 y 600 kilos de carne.
 
Ajuste sangriento
Néstor Onofre Moreno (izquierda) fue asesinado el 13 de marzo por Nélson Chaparro, su esposa María Cristina Gómez, y sus ayudantes  Andrés Alejandro Rosselot y Eduardo Pedro Giménez. El juez Maximiliano Blejman los procesó por “homicidio  agravado por ensañamiento la alevosía y concurso premeditado de dos o más personas”. Entre ambos había un ajuste de cuentas por cuatrerismo.

Escandalete con políticos
A mediado de los ´90, el robo de animales salpicó a una tradicional familia de políticos del departamento Iglesia: los Anes. Ramón Gedeón Anes llegó a ser intendente del departamento, en el periodo 91-95, por el partido Bloquista. Falleció en el 2008, a los 77 años, y fue velado en el Club Colola. En su último tramo como intendente, tuvo un trago amargo: su hijo, Ramón Tino Anes, fue detenido por la policía cuando fue sorprendido con animales robados que eran transportados a San Luis. Tras ser excarcelado –el abigeato es un delito que no se paga con cárcel- la causa quedó en la nada: “Pasaron muchos años, pero me acuerdo que se inició una causa en la Segunda Circunscripción Judicial, en Jáchal, que nunca avanzó para ningún lado. Todo quedó en la nada. Fue un mal momento, nada más”, rememoró Javier Cámpora, quien fue abogado de Tino Anes.
Años después, éste dirigente llegó a ser diputado provincial por el Bloquismo, en la gestión de la Alianza. Hoy es un empresario proveedor de servicios de transporte de las mineras.
 

 

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