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Alejandro Rodríguez: La trayectoria de un temperamental

Alejandro “Cabezón” Rodríguez comenzó su carrera deportiva desde muy chico en el club que quedaba enfrente de la casa de sus abuelos maternos, Olimpia PC. En este club hizo todas las inferiores hasta que decidió cambiarse a la UVT, en donde dirigía Miguel Gómez, que lo llevó a debutar y a lucirse en Primera.
domingo, 29 de enero de 2012 · 13:15
Alejandro “Cabezón” Rodríguez comenzó su carrera deportiva desde muy chico en el club que quedaba enfrente de la casa de sus abuelos maternos, Olimpia PC. En este club hizo todas las inferiores hasta que decidió cambiarse a la UVT, en donde dirigía Miguel Gómez, que lo llevó a debutar y a lucirse en Primera.

Sus condiciones lo llevaron rápidamente a Europa y su primer desembarco con 20 años fue en el Porto de Portugal. Luego se trasladó a Italia para jugar primero en Castiglione, después en el Roller Monza y finalmente en el Reggio Emilia.

En el ´95 volvió a San Juan a jugar en el club que lo formó, Olimpia. La gran temporada que tuvo sumado a sus condiciones de jugador líder y temperamental lo llevaron a ser titular en la Selección y consiguió el título mundial en el Campeonato de Recife en Brasil. Logró otro título con la Albiceleste en el ´92, cuando fue campeón olímpico. Como si fuera poco, coronó su segundo año con los Turcos ganando la Liga Nacional.

Con esta gran gesta de títulos, el Cabezón volvió a Europa a jugar en el Voltregá de España, estuvo sólo un año y retornó a jugar a Estudiantil. En el inicio del siglo jugó para Aberastain de Pocito y llevó a los Naranjas a la primera final de un torneo local en la historia del club. Se fue otro año al Viejo Continente a jugar al Valdagno de Italia. Cerró su prolífera carrera hockística en Centro Valenciano, siendo campeón en el 2006.

Pero no fue lo único que hizo, ya que el Cabezón era amante de los fierros y se dio el gusto de correr en el Campeonato Sanjuanino de Velocidad en el Grupo 2 con un Fiat 128. Se envalentonó con el automovilismo y por eso llegó a incursionar en la Clase 2 del Zonal Cuyano con un Volskwagen Gol.
En todos los equipos en los que jugó, el Cabezón se caracterizó por ser el líder temperamental que rápidamente se ponía al frente de las decisiones del grupo.

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