La mina Hualilán, ubicada en el departamento Ullum, enfrenta una nueva demora que vuelve a postergar el inicio efectivo de la producción de oro. Aunque el proyecto ya cuenta con el visto bueno de las autoridades ambientales y con un esquema logístico definido, un permiso pendiente mantiene a la operación en un “stand by” forzado.
Se trata de una autorización clave de Vialidad Provincial, para que los camiones provenientes desde Ullum puedan pasar por el actual puente que cruza a la villa de Calingasta y de ahí a la planta de Casposo, según indicaron fuentes mineras.
Qué hace la minera
El mineral ya está siendo extraído en la mina de Ullum, pero al no poder trasladarse a la planta de Casposo, en Calingasta, se está acopiando en las zonas habilitadas por la operadora Challenger Gold, en las zonas habilitadas del yacimiento.
El cuello de botella es concreto: falta una autorización de Vialidad Provincial para realizar un ensayo de carga sobre el puente actual que cruza el río Los Patos. Esa prueba es indispensable para determinar si la estructura puede soportar el paso de camiones con mineral. La autorización de este puente recibió cuestionamientos por parte del ejecutivo municipal que salió a mostrar fotos con las grietas que tiene el puente.
La autorización provincial
Según fuentes mineras, el puente tiene cerca de 40 años de antigüedad y es una pieza central de la denominada “fase inmediata” del plan de transporte. La Secretaría de Gestión Ambiental y Control Minero, a cargo de Roberto Moreno, ya autorizó el uso de la Ruta 149, pero bajo condiciones estrictas: solo se permitirá el paso de dos o tres camiones con carga mínima una vez que se conozca la capacidad estructural del puente mediante ese estudio técnico.
Hasta que Vialidad Provincial no habilite la realización del ensayo de carga y emita su dictamen, ningún camión puede comenzar a circular con mineral desde Hualilán hacia Casposo.
La demora actual se suma a meses de negociaciones previas el año pasado para evitar que los camiones atravesaran el casco urbano de la Villa de Calingasta, una alternativa inicial que fue rechazada por las autoridades municipales que quieren priorizar la convivencia social con los vecinos de la zona.
Por eso finalmente, se acordó un esquema logístico en dos etapas: Una fase inmediata con el uso condicionado del puente actual, una vez superado el ensayo de carga y con circulación limitada de camiones.
El camino definitivo
Luego una fase definitiva, con la construcción de un puente tipo Bailey –los que usan en el ejército- y de un nuevo desvío de 1.700 metros por la margen izquierda del río Los Patos. Esta obra demandará unos cinco meses y será financiada íntegramente por la empresa. Por lo tanto, este camino puede tardar hasta mayo próximo.
Desde el punto de vista económico, la situación resulta cada vez más costosa para los dueños del proyecto, entre ellos el empresario Eduardo Elsztain, propietario de la planta de Casposo y socio en Hualilán, explicaron fuentes del sector.
Actualmente, la planta de procesos de Casposo fue reactivada, pero solo está lixiviando restos de mineral provenientes de antiguas pilas de la propia mina Casposo, que ya no está en operación. Los especialistas coinciden en que el negocio solo es rentable cuando se procesa mineral fresco, como el que provendrá de Hualilán. Por eso, cada día de atraso en la habilitación vial impacta directamente en la ecuación financiera del emprendimiento.
En el sector minero confían en que la autorización de Vialidad Provincial pueda salir “en estos días”. Recién entonces podrán comenzar los primeros traslados de mineral y, con ellos, la producción de los primeros lingotes de oro de Hualilán, que por ahora siguen siendo una promesa demorada.