Los médicos forenses revelaron esta semana que Thomas Townsend, de 16 años, murió el 29 de agosto pasado a raíz de una intoxicación producida el gas butano de los 42 envases de desodorante en aerosol que tenía en su dormitorio, informó el sitio británico Daily Mirror.
Tras vivir con una familia de tránsito durante cinco años, Townsend había sido trasladado a un hogar de menores en febrero de 2015 y sucumbió ante una de las rarezas más inesperadas: no pasaba nunca por la ducha.
"No se bañaba, pero se tiraba la mitad del desodorante encima. Después se ponía after shave", comentó Sally, la madre sustituta del muchacho. Los investigadores determinaron que el chico no presentaba síntomas de querer terminar con su vida, pero sí tenía tendencia a acumular cosas.





