Recuerdo

A 24 años de la muerte del "Negro" Olmedo

Hoy se cumple un año más de la muerte del grande del humor argentino. Mirá una de sus últimas entrevistas y deleitate con el fantástico 'manosanta'.
lunes, 05 de marzo de 2012 · 15:33

Un día como hoy pero en 1988 moría en Mar del Plata el último gran capocómico argentino. Su estilo transgresor y desenfadado fue su marca registrada.

Muere en Mar del Plata Alberto Olmedo, el último gran capocómico argentino.

De estilo transgresor y desenfadado, brilló tanto para el público infantil como en las comedias más subidas de tono.

Participó de numerosos ciclos televisivos y rodó casi cincuenta
films.

Había nacido en Rosario el 24 de agosto de 1933. Alberto Orlando Olmedo fue el artista cómico más importante de la televisión argentina. Nació en 1933 en el Barrio Pichincha, uno de los más humildes de la ciudad de Rosario –provincia de Santa Fe–. Luego de participar en algunos grupos de teatro vocional y semi-amateur, decide viajar a Buenos Aires aprobar suerte. Ni bien llaga a la capital argentina, consigue un puesto como “switcher master” –peón técnico– en Canal 7 y, en una cena institucional, gracias a una improvisación, el interventor de emisora le ofrece trabajar de actor.

En 1960, logra su primer gran éxito, “El Capitán Piluso”, un personaje para niños. Este personaje tenía como partenaire a “Coquito”, personificado por Humberto Ortiz, quién también escribía los guiones que daban coherencia al histrionismo desenfrenado de Olmedo–. Las aventuras de estos dos personajes desarrollaron un humor sano que combinaba situaciones de la vida cotidiana de los niños y el absurdo. Un clásico del ciclo son las operaciones quirúrgicas que Piluso practicaba sobre “Coquito”, extrayendo los objetos más increíbles de su abdomen… y nunca faltó la recomendación de tomar la leche. El ciclo se mantuvo hasta 1969, cambiando periódicamente de canal.

Hacia 1964 iniciaría su intervención en los grandes ciclos humorísticos televisivos de la época: “Operación Ja Já”, “El Botón”, “El Chupete”, “Olmedo 78”, “Olmedo 79” y “No Toca Botón” (ver cronología). A los largo de estos ciclos –que se extendieron durante más de veinte años–, Olmedo creo personajes memorables: “Guapo Piolín y el Guapo Portones” –junto a Javier Portales”, el “Yéneral González”, “El Mago Ucraniano, Rucucu”, “Lucy”, “El Nene”, “El Pitufo”, “El Psicoanalista”, “El operario cordobés y el contratista italiano” –junto a Eddie Pequenino–, “Chiquito Reyes”, “El Dictador de Costa Pobre”, el dúo “Borges y Alvarez” –junto a Javier Portales–, “Rogelio Roldán”, “El Manosanta” y “El Mucamo Perkins”.

Estos personajes combinaban la parodia –se reían del militar, del empresario abusivo y al empleado sumiso, de los artistas y los intelectuales–, la picaresca y los códigos de la noche porteña. Todos sus personajes se iluminaban por su inmensa capacidad de improvisación y por su constante ruptura de los códigos televisivos. Como rememorando sus tiempos de “switcher master”, sus personajes salían de escena y corrían tras las cámaras rompiendo la distancia entre realidad y ficción. Así, Olmedo ponía a la televisión patas para arriba, mostraba su intimidad, decorados, locutores y técnicos. Llevo este recurso a un extremo cuando introdujo lo que hoy se conoce como PNT –publicidad no tradicional–, las intromisiones del sponsor en la ficción que se transformaban en un sketch en sí mismo.

Filmo 44 películas, la mayoría de ellas lo tuvo como protagonista o co-protagonista, siendo el dúo más recordado el que formó con Jorge Porcel. Es el escenario se codeó con artistas como Mercedes Carreras, Ángel Magaña, Lolita Torres, Jorge Salcedo, Tita Merello, Santiago Gómez Cou, Pedro Quartucci, Darío Víttori, Tono Andreu, Jorge Barreiro, Javier Portales, Mariquita Gallegos, Adolfo García Grau, Don Pelele, Gabriela Acher, Marcos Zucker, , Fidel Pintos, Beatriz Taibo, Tincho Zabala, Ignacio Quirós y Guido Gorgatti, por mencionar unos pocos. Entre las vedettes que lo acompañaron se encuentran: Gogó Rojo, Ethel Rojo, Mimí Pons, Silvia Pérez, Noemí Alan, Graciela Alfano, Camila Perissé, Beatriz Salomón, Susana Romero, Adriana Brodsky, Moria Casán y Susana Giménez, entre otras.

Cuando se encontraba en la cúspide de su fama, en 1988 un fatal accidente causó su muerte. Su desaparición dejó un vacío en el mundo del humor que nadie pudo llenar. Más allá de lo artístico, quienes han trabajado con él lo recuerdan por su humildad, generosidad y don de gentes. Hoy, se rinde culto a su figura –mucho más que en vida, cuando sólo se le consideraba un simple actor de picaresca–, tanto como actor y humorista como por su gravitación en la evolución de los códigos de comuniaccaión de la televisión.

Homenajes

Su deceso prematuro provocó una profunda tristeza entre sus seguidores. Luego de su muerte, comenzó a ser considerado un humorista de culto, y se celebran homenajes en su Rosario natal y en el resto del país.

En Rosario, donde nació y pasó sus primeros años de vida, es homenajeado con una escultura de bronce. La misma es visitada por gran cantidad de turistas que no pueden evitar dejar de fotografiarse frente a la escultura del actor.

En Buenos Aires, una columna baja de ladrillo, en la Avenida Corrientes 1753, obra de José Martínez, tenía en su parte superior las huellas dejadas en cemento de las manos del actor. Fueron robadas en 2009 y en un acto de desagravio se colocó una nueva en agosto de ese mismo año. La placa en la parte inferior dice:

¿Qué quiero que quede de mí? Una estatua a mis manos en la calle Corrientes para que miren y digan: "Chau negro". Nada más. Alberto Olmedo

En Mar del Plata, a metros del edificio del fatal accidente, existe un monumento de bronce que lo recuerda, fiel retrato realizado por la escultora Elizabeth Eichhorn, paseo obligado de los turistas que se reencuentran para fotografiarse junto a su sonrisa y su actitud característica. En 2008 el monumento fue destruído totalmente por vándalos. Fue reconstruído e inaugurado en marzo de 2009.

Fuente: Argentina.com.ar

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