Dulces audaces

Tortas eróticas: cómo es la pastelería explícita para adultos

Diseños osados se roban el protagonismo de la fiesta. Quiénes son y qué piden los clientes de este tipo de productos.
domingo, 19 de mayo de 2019 · 09:09

Despedidas de solteros (y solteras), cumpleaños, graduaciones, Día de los Enamorados, aniversarios y demás festejos son aptos para la pastelería no tradicional. Es allí donde las denominadas tortas eróticas se roban el protagonismo de la celebración, con diseños para todos los gustos.

Cuerpos desnudos, miembros en primer plano, siluetas sugerentes e incluso personas teniendo sexo se posan sobre bizcochuelos que, a juzgar por su apariencia, nos son aptos para menores.

Los diseños de Natalia Florin, de Tortas Ilusión.

Los diseños de Natalia Florin, de Tortas Ilusión.

Los clientes más conservadores no se animan a tanto y, algunos, hasta rechazan mirar las fotos del “catálogo erótico”. Pero aquellos que optan por este tipo de tortas incluso se encargan de diseñar la decoración para que los maestros pasteleros hagan su magia.

Damián Donnangelo es el titular de Corps à Corps, empresa pionera en el sector, con más de 21 años de iniciado el emprendimiento. “Todo surgió en 1998 con los bombones. Después fuimos agregando tortas, helados -sugerentemente bautizado “Boca Loca”-, desayunos y brindis”, rememoró.

Aunque la variedad es amplia, las tortas son las más exitosas y se encargan para “cumpleaños, despedidas de solteras, aniversarios o diferentes fechas como, por ejemplo, la Semana de la Dulzura”, mencionó Damián.

Bombones, una de las propuestas de Corps a corps.

Bombones, una de las propuestas de Corps a corps.

Natalia Florin, dueña de Tortas Ilusión, aseguró a Clarín que actualmente este tipo de productos no son de los más vendidos entre sus opciones. “El mercado de las tortas eróticas no lo veo muy activo. No sé si por falta de demanda o por falta de oferta. A veces la gente tiene miedo de ofender. O si en la reunión va a haber menores, eso limita la posibilidad de que te las encarguen”, sostuvo.

Mencionó, además, que los pedidos más recurrentes son para despedidas de solteros o de casados (es decir, divorcios). Para inspirarse, al principio Natalia ojeó una revista Playboy. Y de allí surgieron ideas que luego fueron plasmadas en diferentes ingredientes. A la hora de describir a sus clientes, no hay distinción de géneros. Tanto hombres como mujeres se acercaron a esta pastelera para hacer sus encargos.

Los diseños de Natalia Florin, de Tortas Ilusión.

Los diseños de Natalia Florin, de Tortas Ilusión.

“Cuando empecé fue a pedido de un cliente que me fue encargando varias. Él proponía y, a medida que iba sumando pedidos, eran cada vez más audaces”, rememoró. A nivel personal, Florin destacó que hizo una torta erótica por primera vez para regalársela a una amiga: “Era la bragueta abierta de un jean, todo listo para actuar. Fue una de las más pedidas”.

Sin embargo, Natalia reconoció que ha visto a muchas personas sonrojarse o reaccionar con timidez ante estas tortas. Incluso muchas de sus colegas “se resisten a hacerlas” y la recomiendan ante clientes que buscan este tipo de productos.

Los diseños de Natalia Florin, de Tortas Ilusión.

Los diseños de Natalia Florin, de Tortas Ilusión.

Dentro del catálogo, Corps à Corps tiene una base de diseños masculinos y femeninos. Sin embargo, analizan las propuestas de cada cliente y cada pedido se puede personalizar, sobre todo en las tortas, donde la gente acude a dedicatorias o frases especiales.

“Sin lugar a dudas son las mujeres las que más consumen nuestros productos, diría que representan el 90%”, estimó Donnangelo, al tiempo que añadió que “la mujer es más desinhibida”.

Por último, aclaró que muchas veces le encargan alguno de sus alimentos eróticos grupos de compañeros de trabajo que quieren sorprender a alguien en la oficina: “Ponen plata entre todos y le hacen un regalo. Es divertido, es disruptivo”, aseguró.

Con precios que van de los $ 2.000 a los $ 2.500, dependiendo de la complejidad de la decoración, se puede acceder a tortas que son tan ricas como cualquier otra, pero con una gran peculiaridad: no dejan nada librado a la imaginación.

Fuente: Clarín

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