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Vacaciones violentas

En el verano aumenta el maltrato intrafamiliar

Los organismos estatales especializados en niños y mujeres lo atribuyen, en primera instancia al mayor tiempo de convivencia.

Por Redacción Tiempo de San Juan

Para muchos, lo que debería ser un tiempo de descanso y encuentro familiar se transforma en un calvario. En la época de vacaciones se aprecia un notorio aumento de la violencia intrafamiliar, ejercida particularmente contra niños y mujeres. Las áreas abocadas a trabajar esta problemática señalan un incremento en los casos y consultas.

En la Dirección de la Mujer del Poder Judicial de Mendoza indican que la cantidad de casos abordados en los meses de verano llegan a duplicar a los que tienen en algunos meses de invierno. Así lo expresan los datos de 2017 en los que se aprecia que entre noviembre y febrero -sólo 4 meses- se concentró el 42,74% de los casos. En enero y febrero de 2017 recibieron 438 denuncias y en noviembre y diciembre de ese mismo año, 425, período de vacaciones. Ya en marzo/abril bajaron drásticamente casi una cuarta parte para sumar 334; en mayo/junio,  277, en julio/agosto 209 y en setiembre octubre fueron 336.

En lo que va de 2018 con febrero en curso, hasta el miércoles habían recibido 315. La directora de la oficina, Stella Spezia aclaró que además hay que tener en cuenta la cantidad de mujeres que llaman o sólo se acercan a consultar sin atreverse a realizar una denuncia y que por no ser ingresadas como casos no se contabilizan en los números precedentes.

Algo similar observan quienes trabajan con niños. Verónica Álvarez, directora de Promoción y Protección de Derechos de la Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia (Dinaf) mencionó que diciembre y enero juntos duplican la cantidad de casos que suman en conjunto los otros 10 meses del año. Es decir que se produce un aumento que calculó en un 100% concentrados en 60 días. 

Convivencia y reorganización

Especialistas coinciden en que se aprecia un notorio incremento de denuncias luego de los fines de semana, en particular los lunes; luego de festividades que movilizan emocionalmente. Desde esta misma perspectiva el escenario se traslada al período de vacaciones, instancia en la que hay más tiempo compartido. 


Aclaran que las situaciones de violencia son multicausales pero en estas situaciones en particular  hay aspectos que impactan más. Mayor tiempo compartido y libre y la necesidad de reorganizar en un corto plazo la distribución de las actividades y horarios aparecen como los de mayor impacto.

Pero también se mencionó el consumo de alcohol y otras sustancias que se potencian los fines de semana y en vacaciones por la posibilidad de tener más reuniones y momentos de esparcimiento. Estos consumos favorecen las situaciones de violencia, señaló la psicóloga Sandra Squadrito.

Spezia hizo hincapié en que “siempre que las personas están más juntas,  compartiendo tiempo libre en el hogar o fechas de alta emotiv  idad hay una tendencia de un aumento de episodios de violencia y denuncias”.  

Sobre esto aclaró que se aprecia una tendencia que además es coincidente con lo que ocurre en otros países de la región.

Resaltó que sucede más en “épocas en que hay más esparcimiento y momentos recreativos,  en parejas en las que ya hay situaciones disfuncionales y familas que no tienen una buena relación y convivencia”.

Para Álvarez, la violencia hacia los niños está vinculada a la reorganización familiar. “En invierno los tiempos son claros y hay una cotidianidad en función de las obligaciones, la reorganización genera conflictos y debe hacerse en un lapso corto (los tres meses de vacaciones)”.


Esta situación produce una crisis que puede afrontarse de diferentes maneras: a través de una adaptación saludable o de manera violenta. Aceptó que también incide el tiempo de convivencia. 

“La violencia tiene que ver con todo un entorno familiar conflictivo” en el que están involucrados todos los miembros del grupo, destacó. Aunque también dijo que esta situación en vacaciones puede darse en el marco de una familia que ya manifestaba conductas disfuncionales o en una en la que no hubiese indicios previos. 

Discusiones entre padres 

La psicóloga Sandra Squadrito, con experiencia en temas de género por haberse desempeñado como perito en el Cuerpo Auxiliar Interdisciplinario, explicó que a veces los adultos creen que si se esconden a discutir en una habitación o lo hacen por la noche, los niños no resultan afectados, pero no es así. "El solo hecho de que los chicos sean testigos de violencia o discusiones entre los padres ya es violencia; hoy ellos mismos están tomando cartas en el asunto e intervienen llamando a la Policía o interponiéndose", comentó. 

Agregó que en el conflicto muchas veces se los pone como escudo, como transmisores de mensajes como “decile a tu papá o mamá” o poniéndolos en contra de la pareja. 

Las conflictivas relaciones de pareja, un ciclo que pasa por tres etapas


Otra situación que puede suceder en el marco de la pareja está vinculada a que las vacaciones ofrecen margen propicio para supuestas reconciliaciones luego de episodios de violencia, oportunidad en la cual incluso pueden organizarse viajes que implican mayor tiempo compartido. 

“En el ciclo de violencia (hacia la mujer) se dan al menos tres etapas -explicó la doctora Stella Spezia-. El varón empieza con insultos, descalificaciones, controles de celular, pone objeciones con el trabajo o reuniones con amigas donde se manifiesta la violencia psicológica o emocional que al principio parece imperceptible porque se toman como celos, pero es violencia”. 

Señaló que luego se pasa a la segunda etapa, en la que la agresión se traslada a la parte física. Es allí cuando comienzan los empujones, pellizcones y golpes.

La tercera fase del ciclo es la que se conoce como período de amor arrepentido o luna de miel, en la que el hombre pide perdón porque la mujer se retrae. Pero esto no es durable y vuelve a descalificarla. Por eso se llama ciclo, porque se repite y la mujer queda entrampada. Es justamente en esta tercera etapa que el hombre busca acercarse y quedar bien y aparecen los viajes o escapadas en los que al principio hay una armonía que suele perderse pronto. Spezia agregó: “A veces después de las vacaciones que deciden hacer juntos, al volver, la mujer hace la denuncia (...)  argumenta que pensaba que el varón iba a cambiar pero que sobre el final de las vacaciones se puso violento”.  

 

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