"¿Quién fue?", comenzó preguntando el hombre y uno de los perros no se inmutó, pero el otro se puso nervioso. El pitbull bajó la cabeza y demostró culpa al querer esconderse detrás de su compañero que permanecía firme e inmóvil.
Las preguntas seguían y el pitbull ya no podía más de la culpa. No podía mantener la mirada en su dueño y hasta intentó ocultarse detrás de una maceta.




