Mientras las calles porteñas se visten de pasarela para que
las murgas exhiban con orgullo esos trajes ornamentados que tanto esfuerzo
lleva confeccionar, una casa de artes en San Telmo se prepara para recibir el
viernes al primer Carnaval de la comunidad nudista, despojado de todo elemento
textil, y también -merece la aclaración- de cualquier idea vinculada a lo
sexual.
Los anfitriones son Paula Brindisi y su socio Daniel,
quienes integran Color Natural, una compañía que desde 2014 organiza reuniones
culturales nudistas en la Ciudad, con propuestas temáticas que varían mes a
mes.
Ella es conocida por hazañas como la de diciembre de 2004,
cuando cruzó desnuda la 9 de Julio a plena luz del día, o como la del año
pasado, cuando junto a la modelo Titania Tagliani caminó las calles de Boedo
sin nada que le tapara el cuerpo. Pero esas performances -que pertenecen a su
proyecto personal Urbanudismo- tienen poco que ver con los encuentros. "Cuando
salgo a la calle voy al choque, a provocar una reacción en la gente. En las
reuniones busco integrarme a un grupo, ser una más”, explica.
Daniel mantiene un perfil más bajo. Se define nudista, pero
no irrumpe desnudo en espacios públicos y prefiere no dar detalles de su vida.
"No porque me avergüence, si no porque en mi trabajo se podría malinterpretar
el estilo de vida que elijo, aunque no hay nada que ocultar: no organizamos
orgías, no promovemos los excesos ni el descontrol. Disfrutamos de compartir
actividades con la particularidad de que se llevan a cabo sin ropa”, dice.
La propuesta del viernes incluye música, body paint,
intervenciones artísticas del espacio y un espectáculo circense, entre otros
atractivos que son sorpresa. Por eso llaman "culturales” a los encuentros.
Explican Paula y Daniel que la actividad nudista suele quedar circunscrita al
verano, cuando la gente se acerca a las playas como Querandí en Villa Gesell y
Escondida, en Mar del Plata, o a quintas que están fuera de Buenos Aires, igual
que la Reserva Yatán Rumi, en Córdoba. "Como no disponemos de espacios así en
Capital, pensamos qué podíamos ofrecer para condimentar las reuniones y surgió
la idea de sumar la cultura. A veces es mirar una obra de teatro o escuchar
música en vivo y después compartir una cena”, explica Daniel. En enero el
evento fue "África al desnudo", en un espacio cultural de Villa
Crespo, y estuvo de invitado un grupo que hizo percusión en vivo. "La
gente baila, hace amigos. La vez pasada había un escenario y una chica pidió
cantar y obvio que le dijimos que sí", cuenta Paula.
En San Telmo habrá capacidad para unas 100 personas y
detalles como la dirección y el precio serán enviados luego de un intercambio
de mails con los organizadores que funciona como filtro. "Es común que se
malinterprete la propuesta. Los que buscan fiesta sexual se desinteresan rápido
al entender que la consigna es otra”, cuenta Paula, que junto a su socio se
ocupa en cada reunión de guiar los que aún no se iniciaron en la actividad. "No
es necesario ser nudista y nos encanta que gente nueva conozca la experiencia”,
señala. Por cuestiones de higiene y comodidad, los participantes deben llevar
una toalla que usarán para sentarse y una mochila, donde guardarán sus
pertenencias.
Los eventos de Color Natural están apadrinados por Apanna,
la Asociación para Nudismo Naturista en Argentina, que se encarga de difundir
la práctica y los espacios que respetan la ética naturista que, entre otros
aspectos, entiende que la actividad sexual es un acto privado, no promueve el
exhibicionismo obsceno y considera el respeto un pilar esencial.
"Los encuentros consisten también en olvidarse de si uno es
lindo, feo, o está gordo. Al estar desnudos uno se despoja de las diferencias,
de estar en permanente actitud seductora y adquiere mayor aceptación con uno
mismo. Vale la pena probarlo una vez en la vida", concluyen.