Time augura al país un mejor cierre de año para 2016

viernes, 25 de diciembre de 2015 · 20:25
En la nota de tapa de su número de esta semana, la revista norteamericana Time hizo mención a las expectativas que despiertan en la Argentina y Brasil los cambios de política, en particular en nuestro país, donde el giro es más notorio por el cambio de gobierno.

Time realizó un minucioso panorama internacional bajo el título "La ausencia de liderazgo global dará forma a un tumultuoso 2016". Allí enfatiza que "en un mundo de situaciones de emergencia, el liderazgo importa. Y el año 2016 se convertirá inevitablemente obvio que el mundo carecerá de liderazgo".

Además advirtió que "los días en que los jefes de las potencias industriales del G-7 como Estados Unidos y Alemania controlaban la geopolítica y la economía mundiales se han ido para siempre", mientras que con el protagonismo de potencias emergentes como China e India "el resultado podría ser llamado un mundo 'G-Cero', un grupo mundial cuyos miembros no comparten valores o prioridades políticas y económicas".

En ese complejo escenario internacional, Time pondera que "habrá un montón de buenas noticias en 2016" con "reformas cruciales", entre las que considera "las correcciones de política en Brasil y Argentina que comenzarán a pagar dividendos, incluso si el proceso de llegar allí es desagradable".

La observación de Time va en línea con lo descrito este mes por la revista británica The Economist, que se hizo eco de la victoria de Macri en la segunda vuelta, a la que calificó como "el fin del populismo". Evaluó The Economist que "incluso más que la mayoría de las transiciones presidenciales, el triunfo del señor Macri dará inicio a una nueva era para el país y tal vez para toda América del Sur".

Esta visión coincide con el reciente análisis de Moody's que considera elevar la calificación de la Argentina a la luz de las nuevas políticas tras el recambio presidencial. La agencia apuntó que Argentina se podría considerar un alza en la nota si el país, con el nuevo presidente Mauricio Macri, es capaz de resolver sus disputas con tenedores de bonos no reestructurados.

Una interrogante clave para Argentina ahora es si Macri puede llevar al país de vuelta a los mercados de endeudamiento al terminar años de disputas con acreedores "holdouts", que rechazaron los términos de reestructuraciones de deuda realizadas por el país en 2005 y 2010.

Financial Times reconoció que el PBI argentino caerá este año del puesto 21 del mundo (USD 579.000 millones) debido a la devaluación, que en un cálculo "crudo por la volatilidad cambiaria" se reducirá a unos USD 411.000 millones, pero indicó que "con el tiempo un tipo de cambio más alto competitivamente debe ser positivo para el crecimiento económico de la Argentina, así como para su primer socio comercial, Brasil", si bien, "en 2016 un período potencialmente doloroso de ajuste es posible".

Por su parte, The Wall Street Journal había advertido que "las políticas de dispendio de la señora Kirchner han puesto a la economía argentina en un sendero de un déficit fiscal de más de 7% del PBI este año. La continuidad de un constante incremento de la emisión de dinero puede hacerle difícil a Macri cumplir la promesa de recortar la inflación del 25% anual a un dígito en el término de dos años".

Puja entre los EEUU y China


El análisis de Time enfatiza que los EEUU están lejos de un período de declive, pues "la economía continúa recuperándose, mientras que la capacidad de Norteamérica para la innovación es tan saludable como siempre". Agrega que ""incluso en un momento en que Europa enfrenta graves riesgos de seguridad, el Hemisferio Occidental sigue siendo la región más pacífica y estable en el mundo".

Asimismo, destaca a China como la nación que desafiará el predominio internacional de los EEUU. "Pekín utilizará sus USD 3,4 billones en reservas de divisas para financiar alternativas ambiciosas y las llevará a instituciones occidentales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial". En ese aspecto, menciona que "China se convertirá en un nuevo prestamista de primera instancia para los gobiernos de los países en desarrollo que no quieren cumplir con las demandas estadounidenses", descripción que podría caberle a la Argentina, que ingresó el equivalente en yuanes a USD 11.000 millones a sus reservas financieras, también a Venezuela y a otras economías emergentes.

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