Un joven desaparecido desde 2002 fue descuartizado y quemado

Marcelo Ramírez tenía 27 años y fue secuestrado en José León Suárez. Su familia había recibido un llamado extorsivo donde exigían medio millón de dólares de rescate.
domingo, 01 de noviembre de 2015 · 21:54
Trece años después la mujer se presentó en los Tribunales de San Martín para contar lo que supo y calló. Dijo, convencida en que no había otra manera de expiar la culpa por tanto silencio cómplice, que Marcelo Ramírez, secuestrado en 2002 en José León Suarez y todavía desaparecido, fue apuñalado en el pecho, descuartizado y quemado en el horno de una panadería. La imprevista testigo confirmó lo que la familia de la víctima siempre sospechó y que la justicia fue incapaz de probar.

Según consignó Tiempo Argentino, frente al juez federal Emiliano Canicoba Corral, la mujer, de unos 50 años e incorporada al expediente como testigo de identidad reservada, entregó detalles de un crimen brutal. Según la declaración, Ramírez, que tenía 27 años, murió de una puñalada en el corazón realizada con un punzón. Enseguida, y con el fin de borrar cualquier rastro, los captores desmembraron el cuerpo y lo descartaron en el horno de la panadería de Claudio Maiz, condenado en 2007 junto a Julio Robledo y Adrián Pérez a penas de entre 12 y 17 años de prisión por ser autores del delito de secuestro extorsivo, cometido con armas de fuego y ánimo de lucro.

Fue el propio Maiz, según el relato de la mujer, quien confesó el hecho luego de los festejos de una Navidad, cuando el alcohol lo desinhibió lo suficiente.

Un vocero del juzgado explicó a Tiempo que la testigo es pariente de uno de los captores y que la muerte de su madre la convenció de declarar. "Durante años le había prohibió colaborar con la justicia por temor a sufrir una represaría de parte de la banda”, confió la fuente.

Otro de las revelaciones importantes apuntó a que la chica que Ramírez fue a buscar la noche en que lo secuestraron actuó como entregadora.

Por último la mujer precisó que el joven fue mantenido cautivo en una casa que el grupo alquiló con ese fin (lo que explicaría el fracaso de los allanamientos en la panadería y viviendas de los acusados) y que el horno utilizado, por sus características, no alcanzó para incinerar los huesos, por lo que fueron enterrados en el cementerio de San Martín como NN.

"Nosotros siempre supimos que Marcelo no estaba más –dice Venancio Ramírez con la calma de un padre resignado– pero hasta la aparición de esta testigo nadie había confirmado el crimen. Los culpables sólo fueron condenados por el secuestro y la mayoría ya salió en libertad. Con este testimonio podemos pedir que se los juzgue por homicidio criminis causa (matar para ocultar el delito) y vuelvan a la cárcel.”

Destrato
Juan Marcelo Ramírez salió de su casa poco después de las 9 de la noche aquel 10 de diciembre. A María, la madre, le mintió que iría hasta Pancho 46 para una cena al paso. Marcelo ya sabía que Ana Carla González lo estaba esperando en su casa de Suárez, cerca de la rotonda pero prefirió la discreción porque la novia era otra. Cuando estacionó la camioneta en la puerta de la casa de su amiga, en el cruce de la Avenida Márquez con 1 de Agosto, un Fiat Palio rojo frenó detrás de él. Cuatro hombres con uniformes de la Policía Bonaerense se bajaron y a empujones lo metieron al auto. Poco después Venancio Ramírez escuchó una voz al teléfono exigiéndole el pago de 500 mil dólares para recuperar a su hijo.

"Le dije que era imposible juntar esa plata –recuerda– y me contestó que él sabía que yo manejaba la 'tranza'. Yo todo lo que tengo lo hice con trabajo, pero me estaban mezclando con algo que no tenía nada que ver. Por eso en la causa me investigaron más a mí que a los secuestradores. Me decían que había 300 policías buscando a mi hijo pero era todo mentira. Lo único que hizo la policía fue liberar la zona y proteger a los delincuentes.”

La queja apunta al por entonces jefe de la seccional 5ª de Talar, el comisario Marcos Solís, y a su escudero, el sargento y ex jefe de Calle Ángel Clementino Talavera (ver recuadro).

El 18 de diciembre, la familia recibió una carta de su hijo como prueba de vida. Allí el joven le pedía que reuniera dinero de cualquier forma porque le daban plazo hasta el día siguiente. Nunca más volvieron a saber de él.

"En todo estos años –concluye Venancio– sufrimos maltrato, discriminación y desidia. Teníamos cinco hijos. Ahora nos quedan tres.”

HERMANO
El 4 de octubre, cerca de las 6 de la mañana, Rubén Ramírez, de 38 años y hermano de Marcelo, fue acribillado por un menor en la puerta de su local de Villa Martelli, presuntamente porque no lo dejó ingresar armado a una fiesta. La familia no descarta que haya sido un mensaje mafioso para amedrentarlos.

Un comisario protector del Negro Sombra
Sergio Orlando Leiva Pérez copó las crónicas policiales con su apodo de "Negro Sombra". En 2007 fue condenado a la pena de 15 años de prisión por el secuestro del padre del empresario Jorge  "Corcho" Rodríguez, ex pareja de Susana Giménez, ocurrido en diciembre de 2003.

En su prontuario figura una condena a 21 años de prisión por dos homicidios ocurridos en 2002, y otra sentencia a 23 años por el secuestro de Mirta Fernández, una mujer que en el año 2003 fue secuestrada, violada y torturada. También fue mencionado en diferentes testimonios como partícipe en el secuestro de Pablo Belluscio, Diego Lafont y Cristian Riquelme pero El Negro siempre se declaró inocente.

La participación de Leiva en varios de los casos más resonantes de principios de los 2000 tenía una explicación sencilla: era un protegido del comisario Solís y sus subalternos. Los mismos que debían buscar a Ramírez y que según las afirmaciones de la familia de la víctima jamás lo hicieron.

Fuente: Infonews

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