El tiene 73 años y ella 33, son pareja a pesar de la diferencia de edad. Pero no la están pasando nada bien. Al menos el hombre.
El fue internado en un hogar de ancianos, a pesar de que no quería terminar en una institución de esas características. Mientras tanto, ella cobra y maneja el dinero que percibe por la jubilación.
Durante las fiestas de fin de año, la esposa decidió retirarlo del asilo de La Banda y lo llevó a la casa del barrio Congreso de la ciudad Capital.
El hombre, según consiga el Nuevo Diario Web de Santiago del Estero, pasó Nochebuena y Navidad en la vivienda, acompañado de su mujer. Sin embargo, a partir del siguiente día, el jubilado comenzó a sufrir malos tratos por parte de quien había jurado "ante Dios y los hombres” amarlo y cuidarlo para siempre.
La víctima contó que primero fueron agresiones verbales, pero luego pasaron a las humillaciones por su condición de "anciano”. Luego llegaron los golpes de puño, "parchazos” y hasta puntapiés.
El hombre fue trasladado por su esposa el lunes hasta el hogar de ancianos, pero cuando ingresó a la institución y se instaló en su habitación, el personal del lugar notó algo triste al hombre. Las autoridades entablaron una conversación para contenerlo emocionalmente, y durante la charla, el hombre mayor comenzó a expresar todo lo que había sufrido durante la visita a su esposa.
Además de las agresiones físicas recurrentes, la víctima sostuvo que la mujer cobra y maneja el dinero de su jubilación a su antojo, sin entregarle siquiera unos pocos pesos para comprar lo esencial para su higiene personal.
Los directivos de la institución trasladaron al hombre a la ciudad Capital y realizó la denuncia en contra de su esposa en la Comisaría Primera del Menor y la Mujer, pero la causa fue girada por orden de la jueza del Crimen de Primera, María Lucrecia Martínez Llanos, a la Seccional Cuarta, donde se está instruyendo e investigando el hecho.
Fuente: Crónica