Con mucha bronca acumulada. Así están los padres de un niño de 3 años, que murió luego de que el auto en el que viajaban fue embestido por una camioneta que circulaba a alta velocidad por la avenida General Paz, a la altura del barrio porteño de Villa Devoto. Y lo peor del caso fue la excarcelación del conductor imputado que se cree manejaba alcoholizado. “Es muy injusto que Bautista esté enterrado en el cementerio de Tigre y este tipo esté en libertad. Quiero Justicia”, dijo Gastón Jara, el padre de la víctima.
El hecho ocurrió el domingo 27 de julio alrededor de las 8 cuando Jara, su mujer y su hijo menor, Bautista (3), viajaban en un Fiat 147.
La familia había salido de Tigre, donde viven, y circulaba en caravana detrás de un micro donde iba su hijo mayor, de 7 años, rumbo a un torneo de taekwondo en la localidad bonaerense de San Justo, partido de La Matanza, del que iba a participar.
Jara contó que cuando pasaba por General Paz en su intersección con la avenida San Martín, en Villa Devoto, fue embestido de atrás por una camioneta marca Kia que circulaba en el mismo sentido, pero a una altísima velocidad. “Venía muy rápido, a ciento cincuenta o ciento setenta kilómetros por hora, y aparentemente ya venía haciendo zig zag y lo venían monitoreando por las cámaras”, dijo el padre del niño que murió. “Sentimos un impacto terrible, los vidrios del coche estallaron y el auto empezó a dar vueltas sin parar”, recordó Jara.
El hombre contó que él y su esposa quedaron atrapados hasta que lograron salir del auto por una ventanilla y advirtieron que el niño había salido despedido y lo hallaron tendido a unos metros. “Estábamos desesperados. Lo buscamos por todos lados hasta que lo vimos tirado al lado del guardarrail, desangrándose, pobrecito”, detalló el padre.
Fuentes de la investigación revelaron que el niño venía en el asiento trasero del 147 sin sillita para niños ni cinturón de seguridad colocado. Jara contó que se acercó hasta la camioneta que los había chocado y vio que, al abrirse la puerta, el conductor, identificado como Juan Manuel Sánchez Villar (31), “se cayó. No se podía parar. Estaba muy mal, completamente borracho”, agregó Jara para luego contar que llegó a increpar al conductor pero al instante fue separado por la Policía que había arribado al lugar.
Bautista fue trasladado por una ambulancia de paramédicos que pasaba por el lugar, primero al Hospital Thompson de San Martín, el más cercano, pero como no había neurocirujano lo derivaron al Eva Perón, del mismo partido bonaerense, donde a la media hora le avisaron que había fallecido.
Sánchez Villar, quien tiene domicilio en la localidad bonaerense de Ramos Mejía, en el partido de La Matanza, quedó detenido el día del hecho por efectivos de la comisaría 45ta. de la Policía Federal.
La causa recayó en el Juzgado de Instrucción 25 porteño, a cargo de la jueza Fabiana Palmaghini, quien caratuló el hecho como “homicidio culposo”, que prevé una pena de cinco años de prisión.
Fuentes judiciales informaron que, al ser indagado, Sánchez Villar se negó a declarar, pero le aclaró a la jueza que al ser detenido no tenía colocados los anteojos -como exige su licencia de conducir-, porque Jara se los había roto al golpearlo. “Es mentira. Yo vi cómo bajó de la camioneta y no tenía colocados los anteojos. Es decir que además de estar completamente borracho, tampoco se había puesto los anteojos”, dijo Jara.
El imputado estuvo preso cinco días, primero en la alcaidía de Tribunales y luego en el penal de Marcos Paz, pero el viernes fue excarcelado por la jueza Palmaghini.