miércoles 13 de mayo 2026

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a Tiempo de San Juan. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
violaciones y escándalo

Sexo, droga y rock & roll: cómo son las noches salvajes del "vale todo"

El caso de la chica violada en un boliche disparó la polémica. Cómo son estas fiestas, quiénes las organizan, cómo están reguladas. Empresarios que en busca de ganancia descuidan la seguridad. Qué debería hacer el Estado.

Por Redacción Tiempo de San Juan

Camila fue violada. No hay otra forma de decirlo ni pensarlo. Cuatro hombres la forzaron y abusaron de ella en el boliche Le Click/La Negra en la avenida Rivadavia 1910, a una cuadra del Congreso. Fue en la madrugada del sábado en la fiesta “alterna”. A partir del testimonio de esta joven de 19 años, otras muchachas se animaron y hoy son más de 15 las denuncias por situaciones de abuso, entre ellas la de Pamela, quien narró a la Revista Veintitrés haber sido manoseada por un patovica del local en el baño para el personal.

“Se la buscó”, “Mirá lo que se puso”, “Si fue a esa fiesta…”, y distintos argumentos que culpabilizan a la víctima tanto en medios de comunicación como en las redes sociales, al menos llaman la atención. Estos son hechos que no tienen disculpa ni justificación alguna, constituyen violencia de género y un delito. Pero tanto el hecho como su tratamiento abren otras aristas que requieren de un análisis ¿Cómo son estas fiestas? ¿Cuáles son sus reglas? ¿Cuál es rol del Estado en estas circunstancias? ¿Cuál el de los empresarios dueños del lugar? ¿Por qué aparece tan rápido el dedo acusatorio sobre las personas que suelen concurrir a este boliche?

“Espero que esto sea el punto límite y empiecen a prevenir más. Que se concientice para que estas cosas no pasen en ningún otro lado”, se esperanza Dalila Ovejero, quien suele asistir a las fiestas de Alterna y organizó una página de Facebook, “Justicia por Camila”, y una marcha a la puerta del boliche el miércoles 23 de julio. “Los medios empezaron a decir que nadie la quiso ayudar, se dio con un palo a la gente que está ahí y yo voy a ese lugar. Es horrible pasar por una situación así y damos nuestro apoyo; que sepa que si necesita algo, no estamos callados. Los medios y la Justicia nos estigmatizaban como si fuéramos gente que no puede ayudar, que no la quiso ayudar en el momento y nos discriminaban. Hablé con una amiga de ella que fue al boliche y dijo que Camila vio los comentarios lindos del evento y le levantó un poco el ánimo”.

–¿Por qué vas a estas fiestas?

–Voy hace cuatro años, acá los acosos y estas cosas eran mínimas en cuanto a otros boliches donde pasás y te agarran y te quieren besar. Las chicas podían estar con medias de red, hay un caño para bailar, acá nadie las tocaba o las ponía contra la pared. Pero lo que pasa en las partes oscuras, pasa en la mayoría de los boliches. En América, por ejemplo, un amigo me contó que en el túnel “te agarran y te la ponen”. Lo que tendrían que hacer es poner seguridad, prevención de verdad. Los patovicas hacen lo que quieren, en Le Click y en otros lugares.

El local consta de tres pisos. Tienen sitios, los “reservados”, con sillones donde puede verse habitualmente a personas teniendo sexo. “Yo no estoy de acuerdo con que pasen estas cosas. Para mí ya era normal ver parejas mostrando su intimidad. Pero no me parece correcto llegar a tanto. Los patovicas de ese lugar no ayudan mucho, suelen insinuarse a las chicas –cuenta Aggu Pistols, asidua de la fiesta desde los 18 años–. Es un lugar donde puedo disfrutar con amigos de mi mismo palo ya que escuchamos la buena música que pasan. Por eso se llama @lternativ@, porque va gente a la que le gusta ese tipo de música, es un lugar especial para cualquier tribu urbana. Es como la segunda casa de cada uno”.

Camila fue esa noche a la fiesta por primera vez, a festejar un cumpleaños con tres amigas. De espaldas a las cámaras y con un pañuelo violeta en la cabeza, en la sede de la Asociación de Víctimas de Violaciones (Avivi), contó que “íbamos en fila y yo era la última. Un hombre me agarró del brazo y me empezó a besar por la fuerza. Yo le decía que no quería. Me empezó a agarrar fuerte y yo quería zafarme pero no podía. Luego me agarró en una esquina y me llevó a un rincón oscuro. Me empujó y me tiró al piso, empezó a ponerme en cuatro”. Describió a su agresor con “ojos celestes y el pelo rubio oscuro”. Y continuó: “Después vinieron tres personas más que eran sus amigos y me empezaron a violar. Yo escuchaba murmullos y sonidos entre ellos. Gritaba con todas mis fuerzas, gritaba un montón y nadie me hacía caso”. Contó también que quien la abusó la ayudó a levantarse, colocarse las calzas y la amenazó para que se callara. También dijo que a la salida del boliche le pidió ayuda a un patovica que la miró y no hizo nada.

En la página de Facebook de la fiesta, los organizadores avisaron: “Gente, estamos al tanto del hecho ocurrido y estamos tan preocupados como ustedes, dejemos que la Justicia investigue como corresponda y por favor si alguien vio o sabe algo no dude en comunicarse para aclarar los hechos”. También sostuvieron que “el local de @lternativ@ cumple con todas las reglas, así como la fiesta, y no nos clausuraron porque no hay motivo para que lo hagan. Por eso mismo es que pasamos siempre todas las inspecciones”.

El miércoles también apareció un posteo del DJ: “Facundo dj acidburn organizador de @lternativ@ quiero agradecer por todo el apoyo de la gente, diciendo las cosas como son y no escuchando todas las boludeces que dicen los medios, @lternativ@ no es una fiesta vale todo (si es que eso existe?) sino una fiesta donde va todos los viernes un grupo de gente copada que siente el boliche como SU CASA! donde todos nos cuidamos entre todos (…) pd: hago esto hace 15 años, y sé cómo hacerlo, eso podría haber pasado en cualquier boliche de Buenos Aires”.

La aclaración de los organizadores se debe a que Alejandro Amor, titular de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires, pidió la clausura del boliche “frente a la gravedad de los hechos denunciados públicamente”. Por su parte, la Agencia Gubernamental de Control, a través de su titular, Juan José Gómez Centurión, informó que es un local “clase C” (bailable) y que las obligaciones del organismo se limitan a verificar cuestiones administrativas: “Velar por el cumplimiento del derecho de uso para el cual fue habilitado, que cumpla con las condiciones de higiene y seguridad como ser las cuestiones estructurales del local, control de matafuegos, salidas de emergencia operables, capacidad de gente y el control de ingreso de menores (…). La situación de lo que pasa dentro del local es responsabilidad de quien pidió la habilitación”. También especificó que la instalación en este tipo de locales de sectores para mantener relaciones sexuales es una infracción porque no respeta el permiso para el que fue habilitado.

“Es minimizar lo sucedido como una cuestión de control estatal –sostiene María del Carmen Verdú, de la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional–. Que haya estado gritando y pidiendo ayuda y nadie la socorriera no es un tema de habilitación municipal. Dejando de lado la violación, es obvio que es un boliche y no está habilitado como hotel y eso es responsabilidad municipal. No vayamos a creer que después de Cromañón cambió algo, tuvimos un montón de lugares cerrados por mucho tiempo pero hoy en cualquier boliche se ve la misma situación. Si hubiese tenido algún efecto la situación reglamentaria de Cromañón, no se puede caer un entrepiso de una confitería, como sucedió con el bar Beara. Es la lógica del capitalismo”.

La ex legisladora y titular del Observatorio de Derechos de las Personas con Discapacidad, María José Lubertino, apunta a la educación sexual: “El tema central es la violencia de género y la violencia sexual, para eso hay políticas que tienen que ver con el doble discurso. Esto se manifiesta en que todavía no haya educación sexual; a pesar de lo implementado por el ministerio y la Nación, los gobiernos municipales y provinciales no terminan de incorporar la educación sexual. Un tema que se hace visible en la ciudad de Buenos Aires, que siendo tan de avanzada y moderna no cumple con la ley. Otro tema tiene que ver con la comunicación, las publicidades y el sexismo, hay un tratamiento de la mujer como objeto en los medios de comunicación. La Ley de Medios regula la violencia gráfica y la considera delito”.

Para el médico especialista en psiquiatría, psicoterapeuta y sexólogo Adrián Sapetti, si bien desde hace muchos años se pueden ver situaciones de sexo en los boliches, tiene “que haber un control de los dueños del local, alguien tiene que ser responsable de lo que pasa ahí, si no es un viva la pepa. El gobierno o la municipalidad tienen que tomar recaudos para que este tipo de cosas no ocurran. A veces se lo ve desde una moralina, antes te echaban del boliche o separaban. Debe existir alguien que tenga un control de la seguridad de lo que está sucediendo, por riesgo de violación, abuso o apriete”.

La socióloga de la Universidad de Buenos Aires especializada en consumos culturales Ana Wortman afirma que “se ha establecido socialmente que hay que tener relaciones sexuales en todo momento como un mandato de inclusión en un grupo social, y en realidad no sabemos si todas y todos estamos capacitados psíquicamente para tener sexo en cualquier situación o con cualquiera. Tal vez sería bueno un espacio de contención, un lugar donde los jóvenes pudieran hablar más de sus angustias, para qué van a esos lugares. Si hubiera un espacio de educación sexual en la escuela con cierta libertad y sin moralismo podría ayudar, ya que más allá de los encuentros sexuales consentidos, lamentablemente todavía existe en la sociedad la desconfianza frente a estas denuncias, como si la culpable fuera la víctima”.

Esta aclaración es válida para diversos comentarios en las redes sociales y en algunos medios donde aseguraban que la chica sabía dónde se metía, pensamiento similar a sostener que una mujer por usar pollera está provocando. Esto no sólo revictimiza a Camila sino que además justifica y minimiza una violación. Pero no fue la única reacción que llamó la atención: posteos en Twitter o reproducciones de medios sostenían conductas discriminatorias con comentarios como que ir a un boliche llamado “La Negra” era propicio para una violación, o que ir a una fiesta de ese estilo, en alusión en algunos casos a las preferencias sexuales de los concurrentes, también era “buscar” ser violada. Sobre esto, Ernesto Meccia, sociólogo de la Universidad de Buenos Aires, dice que “ocurrió algo gravísimo. Una mujer de 19 años fue violada aparentemente por cuatro personas y además la denuncia está acarreando más denuncias de situaciones similares ocurridas en ese lugar, esto es indiscutible. Pero, por otro lado, ayer vi unos cuantos programas y si uno se pone a analizar cómo se asocian las ideas y se presentan los argumentos, la queja de la gente que estaba ahí, lo que se pone en cuestión no era la violación sino que en ciertos lugares hay cuartos oscuros donde la gente va a tener sexo con otra persona o varias a las vez. Una fiesta impulsa a que nos relajemos, en ese sentido es natural, considerado sociológicamente, que se produzcan intercambios sexuales o individuales. Esto es antónimo de violación. La televisión se está agarrando de una violación para tratar de inventar nuevas formas de control o poner sobre el tapete el control. Es una sociedad atravesada por el imaginario de inseguridad. Hay una graduación en las responsabilidades, claramente a los dueños les corresponde una cuota del control de lo que pasa ahí adentro, pero un síntoma de estos años y meses es tener hasta debajo de la cama en todo momento y por cualquier motivo al Estado. Es algo que perfora los oídos y lo de anoche es otro correlato de esto”.

–¿Es mayor la repercusión por tratarse de una fiesta “alternativa”?

–No tengo la menor duda de que tiene que ver con el tipo de fiesta. Gran parte de la repercusión mediática tiene que ver con el rechazo/atracción que se siente por esta forma de socialización de algunos jóvenes en el mundo contemporáneo. Se puede hablar con un montón de gente y va a decir que en estas fiestas donde van gays, heterosexuales, bisexuales, darks, trans, es moneda corriente el intercambio sexual y que se regula entre los participantes sin necesidad de ninguna clase de control. Pero como muchos no se animan a hacer lo que los atrae, condenan esa práctica. Obviamente les interesa menos la víctima de violación que la práctica del sexo sin tanta condicionalidad que se hace en muchos lugares de la ciudad. Es la moralina de siempre.

Opinión

Educación sexual integral
Por Mabel Bianco
Presidenta de la Fundación para el Estudio e Investigación de la Mujer

Primero que nada es indignante. Esta chica fue violada por cuatro hombres y ahora se han animado a salir varias denuncias más. Esto nos indica que en estos boliches hay mucha violencia que no solamente es la violencia del abuso. El sexo oral, que nadie lo ve como un riesgo, pero lo es frente al VIH, no se toma ni como violación ni como relación forzada porque muchas veces lo hacen las chicas porque así consiguen un trago. Y hay que entender que ante la falta de dinero esto es una forma de forzarte.

Por otro lado, la necesidad de advertir a las chicas y a los jóvenes, no sé si ahí no hubo violación de varones que no se animan a decirlo porque todavía les cuesta más. Estos personajes trabajan sobre esta situación de la vergüenza que les da a los jóvenes, de cualquier sexo y cualquier orientación, decir que han vivido esto.

Hay una responsabilidad del bolichero, la chica llama la atención, los patovicas la echan, no lo pueden ignorar quienes manejan el boliche y hay una responsabilidad. Pero además hay responsabilidad de las autoridades frente a este tipo de cosas. La educación sexual integral está para hablar de todos estos riesgos, que se dan en la calle, en uno de estos ámbitos, y esto es algo en lo cual se podría trabajar preventivamente a nivel de las escuelas secundarias y lamentablemente, como en todo el país, se implementa mal y tarde.

Por último, el hecho de que sea una fiesta alternativa, es decir, que vayan distintas personas con diferentes orientaciones sexuales, no tiene un riesgo distinto de que fueran heterosexuales. Al contrario, en muchos casos chicas y chicos que van a fiestas de grupos LGBTIQ comentan como heterosexuales que se sienten bien por el respeto que hay, no hay violaciones, podrá haber invitaciones pero no violaciones, en general.

Opinión

Los mismos empresarios delincuentes
Por José Iglesias
Abogado y padre de una víctima de Cromañón

Obviamente, en esto hay una continuidad con Cromañón. La agencia de control comunal tiene que controlar que no se desvirtúe el objeto de una habilitación: en un local de baile no puede haber actividad sexual, consentida o no. Como también hay locales de baile donde hay trata de personas. Es el mismo problema con la noche, los mismos empresarios delincuentes de la noche, lo que varía son los delitos. En este caso no hubo una muerte sino una violación o varias. En definitiva, lo único que tenemos de las autoridades de rigor son excusas. Para que esto ocurra con reiteración tiene que haber connivencia de la agencia de control comunal y de la policía de la zona que se hace cargo de las habilitaciones. El mismo cóctel de Cromañón y Beara, por eso sigue habiendo locales habilitados como de baile donde hay trata de personas. En la propia manzana de Cromañón hay un prostíbulo habilitado como bar. La caja sigue estando presente, hay coimas que van al control gubernamental, a la policía.

Fuente: Revista XXIII

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

LO QUE SE LEE AHORA
El hombre que está internado en Bariloche con hantavirus tiene la cepa Andes, la única que se contagia entre humanos.

Las Más Leídas

Confirmaron un paro de colectivos en San Juan: para cuándo
Encontraron sin vida a un reconocido médico en Capital: investigan un posible crimen y robo
Quién era el médico oncólogo sanjuanino hallado sin vida: hay sospechas de que su caso se trató de un crimen
Las mecheras que fueron detenidas tras intentar robar ropa y ser descubiertas por los dueños del local.
¿Se cae la hipótesis del crimen del médico Marinero?

Te Puede Interesar