Una joven de 22 años, empleada doméstica en un edificio de la capital tucumana, arrojó por una ventana a su hija recién nacida poco después de haber dado a luz. Por fortuna, la bebita se salvó milagrosamente luego de que un toldo amortiguara la caída.
La pequeña cayó al vacío desde un primer piso y se desplomó sobre un plástico extendido entre dos sogas, en un patio interno de un edificio ubicado al lado de la vivienda donde estaba su madre, según información de El Siglo de Tucumán.
Los vecinos llamaron enseguida a la Policía y la beba -a la que le pusieron de nombre Milagros- fue llevada al hospital local, mientras que la joven madre quedó detenida, acusada de "tentativa de homicidio".
El episodio ocurrió el domingo, a las 9, en un edificio torre de la calle Marcos Paz al 600, en la zona de Barrio Norte de la capital tucumana. "Primero escuchamos el llanto agudo de un bebé y, de inmediato salió la portera a golpearnos la puerta, desesperada, diciendo que había caído una criatura al patio del edificio de atrás -de la calle Muñecas 710- y que no sabía de qué piso era", dijo un vecino del edificio desde el cual fue arrojada la bebita.
Por su parte, la directora de la Maternidad, Rossana Chahla, dijo que Milagros se encuentra bien de salud aunque todavía respira con apoyo de oxígeno por el frío que tomó en las primeras horas de vida.
La bebita pesa 2,935 kilos y, para sorpresa de muchos, no presenta golpes de importancia a pesar de la caída.
La joven habría tomado la decisión, aparentemente, ya que es de una familia de bajos recursos y no tiene sustento económico para darle un buen pasar a la beba.
(Fuente: Crónica)