"Mi problema arranca en 2010, cuando arman la compañía trucha con mi nombre. Yo había perdido mi documento en 2005 cuando me robaron el auto y ese fue el disparador, porque lo usaron para presentar todos los papeles necesarios ante la AFIP y otras instituciones. Por ejemplo, el lugar físico que figura en los expedientes es en realidad una zona descampada de Luján donde hay una iglesia. La movida la descubrí casualmente cuando mi esposa fue a la obra social y allí le dijeron que ya no figuraba como monotributista. Averigüé y me encontré que figuraba como dueño de una compañía fantasma", contó Ruso.
Daniel Monastersky, abogado y titular de la organización Identidad Robada, explicó que "el caso de Rusu es paradigmático de este flagelo, con una banda que realizó una variedad de operaciones en pocas semanas hasta que resultó detectada", y agregó que "se trata de una modalidad que crece de manera constante en todo el mundo, y que no discrimina a los damnificados, que pueden ser personas de mucho nivel económico o trabajadores".
Rusu contó que "al concurrir por primera vez a la AFIP me informaron que yo había armado una empresa en Luján con veinte empleados, y ahí descubrí lo que ocurre con el robo de identidad, pero fue apenas el comienzo, porque tras realizar la denuncia en la justicia no logré absolutamente nada, al punto que me reclaman una deuda por unos 500 mil pesos y tengo todo inhibido".
"Lo que me reclaman es por cargas sociales y otras cuestiones laborales. Ni siquiera me hacen una pericia, porque me trucharon la firma para formar la empresa. No puedo tener tarjetas de crédito, y uso extensiones de amigos. Tengo un negocio y no puedo poner nada a mi nombre para que no embarguen. No puedo habilitar, ni firmar, ni comprar nada. Es un desastre, y nadie escucha", dijo el hombre.
Desde la organización Identidad Robada, que viene trabajando desde hace años en torno a esta problemática, se calcula que anualmente se registran unos 15 mil hechos en nuestro país con estas características de robo o suplantación de identidad para diversos fines. "Hay grupos o mafias que actúan con muchísima impunidad, en connivencia con empleados de empresas o instituciones. Conocen los agujeros legales y la falta de prevención que existe. Venimos reclamando que las empresas e instituciones formen oficinas de atención especializada para damnificados de robo de identidad", señaló Monastersky.
Asimismo, el experto sostuvo que "a pesar de las campañas de concientización y de la información que ocupa espacio en los medios, aún la sociedad no asocia el robo de identidad como algo que le puede pasar a cualquiera, pero es así, entonces tenemos el problema de que los cuidados surgen cuando ya se sufrieron las consecuencias, cuando en realidad hay que reforzar la prevención".
Finalmente, la víctima Rusu explicó que "la banda tramitó tarjetas de crédito, compró teléfonos y hasta tramitaron un préstamos, pero creo que al descubrirlos, dos meses después del comienzo de sus operaciones, se desbarató el plan central, que no tengo idea cuál era, sin embargo les alcanzó para arruinarme".





