Para que no quede nada pendiente. Ante el descrédito del actual Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Gran Buenos Aires, finalmente el Gobierno decidió ponerle punto final al asunto y lanzar un nuevo IPC, pero nacional. En período de prueba desde el 1 de julio, este nuevo índice cuenta con la colaboración de 16 universidades nacionales y organismos de estadística internacionales. El mismísimo ministro de Economía, Hernán Lorenzino, salió a respaldarlo y anunció que estará listo en muy pocos días.
“Casi 300 encuestadores están midiendo 43 localidades de más de 5.000 habitantes. Recorren 12 mil locales y recolectan 200 mil precios mensuales”, había adelantado Ana María Edwin, responsable del INDEC, a Veintitrés a mediados de julio respecto de la puesta a punto del nuevo índice. La actual canasta del IPC GBA medía 440 productos; esta nueva canasta será fija y medirá 520 bienes y servicios. Se desarrollará sobre la base de seis canastas regionales: área metropolitana de Buenos Aires, la región pampeana, el nordeste argentino, el noroeste, Cuyo y Patagonia. El nuevo IPC nacional se publicará mensualmente y reemplazará al IPC GBA. Sin embargo, las provincias tendrán la potestad de decidir si continúan publicando sus índices propios.
Ya se firmaron convenios con las direcciones provinciales de Estadísticas y Censos de Misiones, Salta, San Luis, Jujuy, Chubut, La Pampa, Neuquén, La Rioja, Entre Ríos y Tierra del Fuego. Esto permitirá sumar las visiones de las realidades de todo el país. Por eso, el nuevo índice se convertirá en la principal referencia en materia de evolución de precios y se utilizará para valorizar la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y la Canasta Básica Total (CBT), que determinan el ingreso mínimo de un hogar para no caer en la indigencia y la pobreza. A comienzos de año, el FMI instó al país a tener un nuevo índice nacional antes del 29 de septiembre.
Lorenzino fue claro: “El IPC nacional y urbano (IPCnu) no es un proyecto, sino un trabajo con rigor metodológico, que va a estar dentro de los parámetros internacionales”. Teniendo en cuenta que esta decisión de lanzar un nuevo IPC nacional se da en un contexto posterior a las PASO y a poco más de un mes de las próximas elecciones, aclaró: “Vemos resistencias de los sectores que antes eran dueños de las estadísticas y ya no lo son… este proceso no se va a detener y la prueba cabal es el IPCnu… Cuando un Gobierno toma decisiones y las ejecuta sin atender a un interés sectorial determinado, las tensiones se multiplican y aparecen nuevos voceros en contra. El IPCnu no estará exento de discusión, pero debe hacerse en los ámbitos que correspondan, con seriedad y rigurosidad. No vamos a llevar este trabajo a la arena política en términos de disputa electoral o mediática. No debe estar en la arena política, sino ser una política de Estado. Representará la realidad de todos los argentinos”, dijo el ministro de Economía.
Revista XXIII