El ministro de Justicia y Derechos Humanos, Julio Alak, se refirió en CN23 a los incidentes registrados durante la mañana en el Complejo Penitenciario Federal de Ezeiza, y aclaró que ocurrieron en un pabellón de la cárcel distinto al que se produjo la fuga de los 13 presos.
“El episodio comenzó cuando un interno quiso agredir a un oficial de servicio y lo hirió en la zona abdominal”, dijo el funcionario, y aclaró que “no fue grave, por lo que no requirió internación. Lo atendieron como corresponde y fue dado de alta”.
Precisó que “no hubo motín ni toma de rehenes”, y dijo que otro preso, debido a que se cerraron todas las celdas cuando se descubrió la fuga, “prendió fuego un colchón, aspiró humo y por ese motivo fue internado en el hospital de la cárcel, pero se encuentra fuera de peligro”.
Por último, aclaró que a las 19 será designado el nuevo jefe penitenciario, tras la renuncia de Víctor Hortel.
Según informó el propio Hortel, los presidiarios fugados cavaron un boquete de 40 por 22 centímetros y tuvieron que romper casi 30 cm de hormigón para acceder a un túnel de un metro de profundidad y dos de longitud.
Según su reconstrucción, los prófugos –algunos con largos prontuarios- salieron a la parte exterior del módulo, recorrieron 30 metros hasta el primer alambrado perimetral y después cruzaron otras tres delimitaciones.
Fuente: Infonews.