informe especial

La tragedia de Malargüe: paso a paso, el calvario helado que terminó con la vida de la andinista

El diario digital MDZ realizó la cronología de la travesía en la que encontró la muerte la andinista Graciela López. Leé la nota y compartí las imágenes.
viernes, 1 de junio de 2012 · 09:42




La expedición el sábado rumbo a la cumbre del cerro La Virgen.

Mucho se habla sobre este suceso que conmocionó a la comunidad malargüina, y que también repercutió a medios nacionales. Sin embargo, desde la desinformación se especula con distintas situaciones o decisiones.

Desde el escuadrón 29 de Gendarmería del departamento sureño aluden que no van a brindar por el momento ninguna información y desde la Comisaría 24, la situación es muy similar, ya que rinde cuentas a la Gendarmería anteriormente mencionada.

La comunidad de Malargüe está de luto. El dolor colectivo se acentuó aún porque el mensaje de los responsables del rescate cambió abruptamente de “están todos bien”   “hay una persona fallecida”. Ambas informaciones partieron de los ámbitos oficiales.

Esta es la secuencia del movimiento de la expedición que integraba la andinista Graciela López la única víctima fatal de ese grupo montañista que se estaba preparando para subir el Aconcagua. La siguiente es una reconstrucción en base a los testimonios recopilado en los últimos días luego de ocurrida la tragedia.

Cronología de lo sucedido a 30 kilómetros al noroeste del paraje Pincheira

El grupo planificó la salida para el día viernes 25 del corriente y según el informe climatológico, el primer día iba a correr viento, mientras que el sábado se esperaba una acumulación nívea de 9 cm aproximadamente y ya el domingo 30 cm de nieve, pero el lunes mejoraba el tiempo. El grupo pensaba retornar el domingo.

Viernes 25: Los andinistas llegaron sin problema a casi los 3.000 metros de altura donde se armó el campamento base, allí dormirían tres noches.

Sábado 26: En horas de la mañana, los andinistas intentaron llegar a la cumbre del cerro La Virgen, cajón de Las Vegas Peladas, a unos 4.100 metros, pero dos integrantes prefirieron no ascender, mientras que los otros 14 llegaron hasta el objetivo sin problemas.
Desde la cumbre descendieron a las 15 horas aproximadamente pero el viento blanco y las bajas temperaturas demoraron algunas horas el retorno hasta el campamento base. Allí, la acumulación nívea era de 60 cm. aproximadamente.



Uno de los integrantes es especialista en nieve y después de un cálculo, le informó a sus compañeros que la acumulación para el siguiente día sería de un metro. Por esto, deciden quedarse en el lugar, donde tenían abrigo y agua, teniendo en cuenta que escasos metros había un arroyo.

Domingo 27: Amanecieron con más de un metro de nieve, avanzaron algunos metros pero no pudieron continuar, quedaron encerrados. Hasta este momento ninguno de los integrantes había presentado problemas físicos.

Lunes 28: El grupo decide movilizarse pero la nieve les complica el descenso. Como consecuencia, se hizo notar en los andinistas el desgaste físico, porque tenían que ir abriéndose camino en la nieve blanda. Pero ninguno presentó indicios de cansancio extremo.

A las 16 horas aproximadamente Graciela comenzó a sentir algunos malestares físicos y bajó el rendimiento de su marcha. Desde ese momento, uno de sus compañeros le sacó la mochila para alivianar su andar pero sus movimientos dejaron de ser coordinados. El líder del grupo la cargó en su espalda durante aproximadamente dos horas.

A escasos metros del rial (corral de piedra) hasta donde se dirigía el grupo, Graciela dijo: "Vayan tranquilos, quiero quedarme con mi papá". Su padre falleció cuando era niña. Minutos posteriores la joven perdió la conciencia y su respiración fue disminuyendo. Sus compañeros le brindaron los primeros auxilios y trataron de reanimarla por más de una hora. Graciela ya no tenía pulso y después de reiteradas pruebas con un oxímetro, el silencio y la tristeza invadió al equipo de escaladores.

Posteriormente, el cuerpo de la joven fue puesto en aislantes y el grupo pasó la noche al aire libre con la ropa y equipos húmeda, 20 grados bajo cero y 1.80 metro de nieve, al lado de su compañera fallecida.

Martes 29: Pasaron la noche protegidos con lo que tenían, pero para continuar el descenso debieron dejar el cuerpo de su compañera. El grupo marcó el lugar en el que quedó el cuerpo de la andinista (adentro del rial o pirca) y emprendió el retorno.


Alrededor de las 11  fueron encontrados por el andinista y conocedor de la zona Juan Ulloa, quien les pregunta cómo están. La respuesta fue que estaban todos bien y cinco minutos después llega hasta el lugar personal de Gendarmería. El líder del equipo informó a los uniformados del deceso de Graciela López. Prefirieron no informarlo a un civil, sino a una autoridad para que la información se tratara con el merecido cuidado.

Un detalle. En este particular "rescate" en el que el grupo bajaba por sus propios medios, no se les habría ofrecido ni café caliente ni comida. A diferencia de Juan Ulloa quien compartió lo que llevaba y le prestó su abrigo a una de las jóvenes. Muchos de ellos estaban con hipotermia y principio de congelamiento.

"A partir de ahora dejan de ser una expedición y pasar a ser un rescate", habría dicho uno de los uniformados de Gendarmería. En fila y con un efectivo adelante y otro atrás, continuaron con el descenso.

Posteriormente, el grupo tomó contacto con la patrulla de rescate, quienes tenían intenciones de subir a buscar el cuerpo de la joven fallecida, pero después de haber evaluado las condiciones climáticas, la nieve, el viento, los horarios y el mal estado anímico y físico de los andinistas, los rescatistas decidieron bajar a los andinistas lo antes posible.

Una vez que los andinistas fueron trasladados hasta la ciudad de Malargüe, se los alojó en las instalaciones de Gendarmería, mientras que otros jóvenes fueron derivados al hospital Regional por principio de congelamiento o quemaduras.

La información dio un giro radical. Recién cuando se tomó contacto con el subcomisario de la comisaría 24 del departamento, Ramón Balmaceda, fue éste quien informó de un deceso, mientras 16 familias esperan el arribo. ¿Por qué no se informó antes sobre este fallecimiento? ¿Por qué no se actualizó la información? Son algunas de las incógnitas del caso que los uniformados no han contestado por órdenes jerárquicas.

Ante el silencio o la falta de información, el periodismo local y la comunidad malargüina en general quedó consternado.

Fueron pasando las horas y los andinistas, aún con la ropa mojada y agobiados por el trajín, prestaron declaraciones hasta las 4 de la madrugada aproximadamente.

Cabe destacar que de los 15 deportistas, entre ellos seis mujeres y un chico de 17 años, algunos de ellos habían hecho cumbre en el Aconcagua y otros se preparaban para subirlo. Son personas preparadas para este tipo actividad y estaban bien organizados. Llevaban el equipamiento adecuado y más comida de la necesaria, además muchos de ellos tienen manejo de primeros auxilios.

Las horas han ido pasando y el cuerpo de Graciela López continúa en la montaña. Se espera que hoy, jueves una patrulla de rescate de Gendarmería se dirija hasta el lugar. Una vez que el cuerpo sea trasladado a la ciudad de Malargüe, se procederá inmediatamente a transportarlo hasta el vecino departamento de San Rafael, para que el Cuerpo Médico Forense le realice la necropsia de rigor. Posteriormente, será entregado a su familia.

El grupo de andinistas está muy golpeado psicológicamente y la comunidad en general les ha brindado su apoya en tal difícil situación. Mientras que la familia, junta fuerza para reclamar por el cuerpo de su hija y por preguntas sin respuestas. Desde Gendarmería no se ha brindado ninguna información hasta el momento, lo poco que se sabe, es extraoficial.



Horas antes del ascenso, Graciela publicó el siguiente mensaje en su muro de Facebook:

 "Mis acciones suceden como en los sueños, aunque mi cuerpo puede estar haciendo grandes esfuerzos... Porque estando en la montaña sentimos eso especial. Es que somos tan pequeños... Y ahí es todo tan inmenso".

En estos momentos, seguramente ya está con su padre, mientras que Malargüe guarda los mejores recuerdos de una buena persona,  que disfrutaba de la vida y a cada turista que visitaba la Secretaría de Turismo del departamento, los recibía con una sincera sonrisa.

(Por Gustavo Yáñez, desde Malargue, para MDZ)

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