Quienes terminaron el día lunes en España y amanecieron en el mismo lugar, vivieron las últimas horas como en una película de terror. Es que el cielo se tiñó de naranja y una fina capa de polvo cubrió coches, terrazas, edificios, calles y todo lo que estuviera al aire libre.
La gente tuvo que ir limpiando de a poco, las ventanas en los últimos pisos de los edificios tenían manchas marrones. Este fenómeno meteorológico de fuertes vientos calientes que aparecen cargados de polvo de arena del desierto del Sahara se lo conoce como "calima". Esta situación es bastante común sobre todo en el Archipiélago atlántico de las Canarias, ubicado en el noroeste de África.
El actual es un "extraordinario episodio de calima con reducciones de la visibilidad muy importantes en amplias zonas de la península", detalló en un mensaje a periodistas Rubén del Campo, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), que afecta a "ciudades tan distantes como Granada (sur), Madrid (centro) y León (noroeste)".
Va a ser persistente, ya que "está previsto que continúe llegando polvo en gran cantidad durante lo que queda de martes 15 y durante el miércoles 16" y extenso: "en las próximas horas llegará a zonas tan distantes del Sáhara" como Países Bajos y Alemania, dijo Del Campo.
En cuanto a la calidad del aire era "extremadamente desfavorable" la mañana del martes en Madrid, Segovia o Ávila, en el centro del país, según las autoridades.