Pedro Castillo, el virtual nuevo presidente peruano, es un personaje particular y va a hacer historia en su país.
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SUSCRIBITEPedro Castillo, el virtual nuevo presidente peruano, es un personaje particular y va a hacer historia en su país.
“Soy chacarero, soy obrero, soy agricultor, soy rondero y soy maestro a mucha honra”, se definió, y cubre su cabeza con este accesorio clásico del Perú profundo, el sombrero chotano.
“No necesito disfrazarme de paisano para llevarle mi propuesta a mis hermanos agricultores”, aclara, para dejar sentado que lo usa desde siempre, ya que es parte de su historia.
El sombrero chotano está haciendo furor en Perú con el triunfo de Castillo, y se prevé un aumento exponencial en las ventas. Claro que no es para todos.
El verdadero sombrero chotano o “bambamarquino”, está fabricado con tejidos con paja de palma.
En las regiones humildes del Perú sirve para cubrirse del sol en las arduas tareas del laboreo, como para demostrar respeto, quitándoselo ante el paso de algún mayor, algún conocido o de alguna dama, entrar a la Iglesia, o bailar un huayno cajamarqueño.
En el terreno más simbólico, también es una manera de los sectores populares de diferenciarse del establishment limeño, y de reivindicarse desde su base social y de pertenencia histórica.
La confección del sombrero es totalmente artesanal, y según su tamaño puede demorar de tres semanas a dos meses. El precio es algo prohibitivo: cuesta, en promedio, 2500 soles, unos 640 dólares, pero pueden llegar a cobrarse 5.000 dólares. Claro hablamos del original, no de modelos mucho menos sofisticados que usan los habitantes de Cajamarca.
