E n el año 1902, bajo metros y metros de tierra, el arqueólogo británico John Marshall descubrió unas ruinas urbanas en Pakistán y describió por primera vez la cultura del valle del Indo.
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SUSCRIBITEE n el año 1902, bajo metros y metros de tierra, el arqueólogo británico John Marshall descubrió unas ruinas urbanas en Pakistán y describió por primera vez la cultura del valle del Indo.

Montículos de cadáveres en el Mohenjo-Daro.
Teoría de los ataques
En los relatos antiguos de las logias de masonería de la India, que han guardado innumerables secretos, aun así han dejado ciertos indicios sobre el tema. Efectivamente, se habla de textos que mencionarían la existencia de "máquinas" o "aparatos extraños" que descendían de las estrellas y podían provocar explosiones mediante artefactos que, comparados con nuestros tiempos, podrían ser similares a los actuales misiles.
Estas escrituras, aún no totalmente traducidas, se remontarían a una época remota de 10.000 años atrás y avalarían aquella teoría que afirma que seres alienígenas han visitado la Tierra en el pasado.
Tal como lo indican varios libros e inclusive pueblos antiguos que citaron a los Anunnaki como aquellos dioses gigantes venidos del cielo. Quizá por eso mismo Mohenjo- Daro no sería la primera metrópoli de la antigüedad en haber sufrido un ataque que llegaba desde el cielo.
En esa misma dirección, hace unos 50 años, se descubrió una extensión inmensa de arena en el desierto de África, que se hallaba cristalizada en un sorprendente color verde. Dicho detalle no pasó desapercibido para los investigadores que investigaban el hecho, que determinaron que se debía a un efecto logrado sólo con altísimos y mortales niveles de temperatura.
Para alimentar aún más la hipótesis del ataque nuclear extraterrestre, posterior al descubrimiento en el continente africano, más exactamente 50 años después, se detonó la primera bomba atómica en Nuevo México. En ese contexto, ¿cuál fue el impacto que causó en el terreno?
La misma cristalización de color verde hallada en el desierto africano. Con todas estas investigaciones ya realizadas en los años ´60, si la bomba nuclear fue creada en nuestro planeta por Robert Oppenheimer en 1945, la pregunta se cae de madura: ¿cómo es posible que una civilización que existió hace más de 3.000 años A.C. haya sido aniquilada por lo que, según libros antiguos parecería ser una bomba con tal poder destructivo como el de una explosión nuclear?
Conclusiones
El tiempo y las leyendas parecen, en algún punto de la historia de la Tierra, haber borrado los detalles de lo que realmente ocurrió en Mohenjo-Daro. Pese a lo cual, el misterio continúa creciendo, alimentado por aquellos investigadores y creyentes que afirman una realidad innegable, como son esos registros de visitas extraterrestres que allí aparecen como mudos testigos. Aunque también se encuentran esparcidas, algunas aún por descubrir, a lo largo de todo el planeta.
Esas escrituras de la ciudad destruida
Para añadir una cuota más de misterio al caso, los investigadores no han podido aún descifrar el contenido de los escritos hallados en las ruinas pakistaníes de Mohenjo-Daro. Esta civilización utilizaba un tipo de protoescritura que es bastante parecida a la de los sumerios y los de la Isla de Pascua.
Una rara coincidencia, si se considera que ambas civilizaciones son de las más misteriosas y que, a la vez, han dejado claros vestigios sobre sus contactos con seres de otros mundos llegados en la antigüedad.
Por eso, muchos investigadores que continúan analizando todo lo relacionado con la desarrollada metrópoli Mohenjo-Daro, antes de quedar en ruinas, deja abierta la posibilidad de que habría existido una gran convergencia de diferentes culturas del mundo. Quizá, por eso mismo, aún quedan capítulos de la gran ciudad que no han sido develados.

La reconstrucción del Mohenjo-Daro.
¿Sorprendidos?
Los esqueletos hallados estaban abrazados o de la mano. ¿Huían y no pudieron reaccionar a un ataque?
