Un grupo de amigos disfrutaba de un día de sol y juegos al aire libre cuando de repente alguien tuvo la brillante idea de vendarle los ojos a uno de ellos para que le pegue con un palo a un objetivo en el piso.
Como si la prueba no fuese lo suficientemente peligrosa, otro de los hombres decidió dar una mano y terminó en el medio de la línea de fuego. El resultado fue un palazo para el recuerdo.