El misterioso número “764” irrumpió recientemente en el centro de la escena argentina tras aparecer en correos amenazantes dirigidos a la Universidad Católica Argentina (UCA) y a la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTreF). Los mensajes, que mencionaban una posible masacre, activaron un operativo de seguridad que involucró a las divisiones antiterroristas locales y motivó el apoyo del FBI.
Según reconstruyó Infobae, el autor de las amenazas aseguró ser un “militante de la red 764”. Sin embargo, los investigadores relativizan esa afirmación: no existen indicios de que el grupo opere en el país, aunque suponen que quien escribió los correos podría estar intentando ganarse reconocimiento dentro de esa comunidad virtual.
La organización nació en 2020, creada por Bradley Cadenhead, un adolescente estadounidense de 15 años que formó una comunidad en Discord dedicada a la explotación y manipulación de menores. Cadenhead fue detenido y, en 2023, se declaró culpable de múltiples cargos vinculados a pornografía infantil. Hoy cumple una condena de 80 años de prisión en Texas.
El nombre “764” se habría inspirado en el código postal de la zona donde vivía el creador, en Stephenville, Texas, que comienza justamente con esos tres números.
Aunque nació como un grupo pequeño, la red se expandió rápidamente hacia otros países. En el Reino Unido, al menos cuatro adolescentes fueron arrestados por sus vínculos con la organización. Entre ellos, Cameron Finnigan, de 18 años, condenado a seis años de cárcel. En chats del grupo, Finnigan se jactaba de manipular niños para que se autolesionaran. En su habitación, la policía encontró pentagramas, esvásticas y otros símbolos vinculados a cultos satánicos.
David Scott, uno de los investigadores británicos, describió al grupo con crudeza: “Vemos muchas cosas malas, pero esta es una de las más inquietantes que hemos enfrentado”.
El caso también golpeó a varias familias. Una madre británica —identificada como Christina por razones de seguridad— contó a la BBC el proceso por el que pasó su hija de 14 años tras ser captada por integrantes de 764: “Yo le decía: ‘Bloquealos’, pero no alcanzaba a ver el nivel de control que tenían sobre ella ni el miedo que sentía”. Su deterioro, según relató, fue “más rápido y devastador que ver a alguien morir de cáncer”.
La sombra de 764 en Argentina
La aparición de correos con referencias directas al grupo encendió las alarmas en las universidades argentinas. Las amenazas incluían imágenes de armas y simbología nazi: en una foto se ve una escopeta sobre sábanas grises; en otra, un hombre sostiene una pistola, usa una campera con insignias y exhibe el libro “El Corán del Diablo”, asociado a rituales satánicos.
Pese a la gravedad del contenido, los investigadores locales recalcan que no hay pruebas de que 764 tenga presencia en el país. Todo apunta, por ahora, a un intento de imitar o aprovechar la reputación siniestra del grupo para generar impacto.
Aún no se determinó si ambos correos provienen de la misma persona. Por eso, las causas de la UCA y la UNTreF continúan separadas, mientras se analiza si el supuesto “militante de 764” actuó en ambos casos o si se trata de autores distintos.
Con información: NA e Infobae