Este domingo más de 100 millones de mexicanos acudirán a las urnas a votar a su próxima presidenta. El cargo quedará en menos de una mujer, sea cual sea el resultado, ya que la competencia se centró en la oficialista Claudia Sheinbaum (Morena), ex alcaldesa de México, y la empresaria tech Xóchitl Gálvez (Fuerza y Corazón por México), que ocupa una banca opositora en el Senado.
Lejos de las dos mujeres queda Jorge Álvarez Máynez, un ex congresista federal poco conocido del Movimiento Ciudadano. Álvarez buscó, sin éxito, captar el voto joven.
Además de las presidenciales, se disputan más de 20.000 cargos entre parlamentos y municipios, por lo que serían las elecciones más grandes de la historia azteca.
Que dos mujeres sean candidatas en un país con una historia férrea de machismo es uno de los grandes datos de la jornada. El otro es que se juega el proceso histórico del presidente Andrés Manuel López Obrador, que dejaría el gobierno con un 60% de popularidad, para refugiarse en su chacra de Tabasco, y retirarse completamente de la vida pública.
Ningún estudio de opinión pública muestra la mínima chance de que Gálvez, candidata por un espacio de varios partidos con el único denominador común del odio a López Obrador, pueda vencer.
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Claudia Sheinbaum y Andrés Manuel López Obrador
La ganadora, coinciden los especialistas, será Sheinbaum, una mujer claramente “de izquierda”, sin el carisma ni la capacidad de comunicación de López Obrador, pero decidida a "honrar el legado" de AMLO.