Un trabajo científico publicado en la revista Journal of Cachexia, Sarcopenia and Muscle reveló que la velocidad al caminar puede ser un factor clave para disminuir la incidencia de cáncer. El análisis, que incluyó a más de 430.000 personas, mostró que quienes caminan a paso rápido presentan menor riesgo de desarrollar tumores, especialmente de pulmón.
Los hallazgos
El estudio fue liderado por la Universidad de Hong Kong (HKUMed) y analizó datos del Biobanco del Reino Unido y del Estudio de Osteoporosis de Hong Kong.
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En el Biobanco británico, con más de 431.000 participantes seguidos durante casi 11 años, caminar rápido se asoció a un 13% menos de riesgo de cualquier tipo de cáncer en comparación con los caminantes lentos.
En la cohorte de Hong Kong, con 1.311 personas y un seguimiento de casi 7 años, la reducción alcanzó el 45% para cualquier cáncer y el 53% específicamente en cáncer de pulmón.
La asociación se mantuvo incluso al ajustar los datos por edad, sexo, antecedentes familiares, índice de masa corporal y nivel de actividad física.
¿Por qué protege caminar rápido?
Los investigadores explicaron que alrededor de una cuarta parte del efecto se debe a dos factores:
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Menor inflamación, medida por proteína C reactiva y recuento de glóbulos blancos.
Mejor perfil lipídico, con niveles más saludables de colesterol total y LDL.
Estos cambios biológicos contribuirían a reducir la probabilidad de desarrollar cáncer y a mejorar la salud general.
Una posible herramienta de prevención
El profesor Cheung Ching-lung, de la HKUMed, señaló que la velocidad al caminar podría convertirse en un marcador temprano de riesgo oncológico, fácil de medir y aplicable en la práctica clínica.
Sin embargo, los autores aclararon que se trata de un estudio observacional y que se necesitan nuevas investigaciones en poblaciones más diversas para confirmar los resultados y definir el umbral de velocidad que otorga mayor beneficio.
Ejercicio y cáncer: evidencia acumulada
Este hallazgo se suma a otros estudios recientes que muestran la importancia de la actividad física en la prevención y el tratamiento del cáncer.
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Una investigación australiana publicada en agosto comprobó que una sola sesión de ejercicio puede reducir hasta un 30% el crecimiento de células tumorales en sobrevivientes de cáncer de mama, gracias a proteínas musculares con propiedades anticancerígenas.
El ensayo clínico internacional CHALLENGE, con más de 800 pacientes con cáncer de colon, demostró que la actividad aeróbica regular reduce en un 37% el riesgo de muerte y en un 28% la recurrencia tumoral tras cirugía y quimioterapia.
Un mensaje claro
Los expertos coinciden en que no solo importa la cantidad de ejercicio, sino también la intensidad. Caminar a paso rápido, una práctica accesible y cotidiana, podría convertirse en un aliado clave para reducir el riesgo de cáncer y mejorar la calidad de vida.