Jorge Milton Capitanich, el gobernador del Chaco, sonó como uno de los probables ministros de Economía que satisfarían a Cristina Kirchner, tras la renuncia de Martín Guzmán.
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SUSCRIBITEJorge Milton Capitanich, el gobernador del Chaco, sonó como uno de los probables ministros de Economía que satisfarían a Cristina Kirchner, tras la renuncia de Martín Guzmán.
Además, el chaqueño no ha ocultado sus deseos de postularse a la presidencia de la República, pretensión de la que, suponemos, solo abdicaría en pos de una unidad sin ateos del Frente de Todos, o de un pedido de la vicepresidenta.
Sea como ministro de Economía, o como presidenciable, sabe que hay dos o tres temas acuciantes sobre los que hay que empezar a fijar posturas y a ofrecer soluciones. Uno de esos temas es el dólar, la bimonetarización de la economía que el liberalismo (libertarios o liberales de Juntos por el Cambio) pretenden solucionar con una vuelta de rosca a la convertibilidad cavallista: una dolarización lisa y llana.
Entrevistado en el ciclo “El Método”, de Tomás Rebord, Capitanich señaló que para resolver “la inestabilidad macroeconómica” y los problemas que genera el dólar en la economía nacional es necesaria una política de shock con una moneda digital, “una moneda de curso legal única”.
"Hay que tener un plan que resuelva los tres problemas estructurales de la Argentina: restricción energética, externa y logística. Las tres se retroalimentan para tener inestabilidad macroeconómica de origen crónico. Hay que tener una política de shock y, para mí, debe ser la posibilidad de tener un modelo que implique aplicar la moneda digital como moneda de curso legal única", señaló Capitanich.
¿Pero qué pasaría si alguien quisiera hacer una transacción en dólares? Según el plan de Capitanich, “si los tenés, lo podés hacer, pero tenés que poner en una cuenta fiduciaria en el Banco Central con 100% de encaje".
Una ventaja de este modelo, señaló el chaqueño, es que “la evasión se reduciría drásticamente”, y habría una "mejora sustancial en la eficiencia del gasto público, solidez desde el punto de vista fiscal".
Pero, ¿cómo se lograría que la instrumentación del sistema no complique la economía diaria? "Tenes que dar trazabilidad con la moneda de curso digital, sería una obligatoriedad y a la vez eliminás la moneda papel”, respondió.
En cuanto, por ejemplo, a importaciones, Capitanich explicó que “si querés hacer una transacción al exterior, y pretendés afectar una moneda extranjera depositada en el Banco Central, esto no provocaría un efecto negativo sobre el multiplicador bancario y tampoco afectaría el desenvolvimiento macroeconómico".
