Invecq: ¿Cómo hacer una devaluación "exitosa"?

miércoles, 18 de noviembre de 2015 · 21:28
En su informe mensual el centro integral de consultoría económica, Invecq, incluyó las perspectivas sobre una devaluación que resulte efectiva y que haga que "los salarios en pesos y la actividad sufran lo menos posible":

Una depreciación de la moneda tiene por objetivo la reducción de costos en dólares que hagan más competitivos o al menos que corrijan la pérdida de competitividad que pudiera estar afectando a los sectores exportadores. 

Como consecuencia de la devaluación y del encarecimiento de los bienes importados, se produce un traslado a los precios internos de ese aumento en el precio de los bienes importados. Este fenómeno denominado pass-through (“traspaso”) es el que termina afectando a los salarios reales en pesos y lo que provoca que los efectos expansivos de una devaluación sean compensados por la depresión de la demanda interna y el producto se deprima. 

Además de estas consecuencias sobre los salarios reales y el consumo interno, el pass-through provoca que la devaluación sea menos eficiente en el sentido de abaratar relativamente al país con respecto al resto del mundo: si todo el salto en el tipo de cambio se trasladara a precios internos, entonces la competitividad real de la economía no habría mejorado.

 Es por ello que para que una devaluación sea exitosa se tiene que lograr una caída de los salarios en dólares y causar el menor traslado a precios posible para que la devaluación tenga efectos reales sobre la competitividad cambiaria y para que los salarios en pesos y la actividad sufran lo menos posible.

En el siguiente gráfico se puede ver la evolución del salario privado y registrado real en pesos y en dólares, representada en números índices con base 100 en el último año de la convertibilidad:


 

Con la devaluación de enero de 2002 los salarios en dólares tuvieron una estrepitosa caída (superior al 70%) mientras que los salarios en peso se redujeron poco más de un 22% como consecuencia del traslado a precios de parte del ajuste cambiario. 

Para enero del año 2005 los salarios en pesos habían recuperado el poder de compra en pesos previo a la devaluación mientras que los salarios en dólares seguían con una pérdida del 50% y solo se recuperaron en abril del año 2011, aunque continuaban por debajo del salario medido en pesos constantes. 

A mediados del año 2012 las series vuelven a encontrarse mostrando que, al igual que durante la convertibilidad, el salario tenía el mismo poder de compra en pesos que en dólares, hecho que no parece sostenible en el tiempo. Al mes de agosto de 2015 en lugar de corregirse, el salario en dólares continuó creciendo hasta superar el poder de compra del salario en pesos con una corrección temporaria a principios del año 2014 causada por la devaluación que no logró mantenerse como consecuencia de un proceso inflacionario persistente que se vio acelerado por el ajuste del tipo de cambio.

Por su parte, la línea azul que surge a fines de 2011 representa el mismo salario privado registrado pero medido con la cotización del dólar blue. Dicha línea muestra una corrección del poder de compra en dólares del salario que, en promedio, lo ubica aproximadamente en los niveles del año 2009, un 20% por debajo de los salarios en dólares de la convertibilidad. Es importante observar esta serie dado que suele pensarse en la cotización libre del dólar como un valor más cercano al oficial si se decidiera avanzar hacia la unificación del mercado cambiario.

Más allá de los efectos de una devaluación cambiaria sobre el nivel de salario real, es necesario reconocer y solucionar el verdadero problema que afecta al poder de compra de los salarios que es la inflación. Si se observa la serie del salario real en pesos se verá que, con oscilaciones, el poder de compra de los salarios está estancado en los niveles del año 2007 justamente cuando el proceso inflacionario toma mayor relevancia, con tasas que desde allí promediaron los 25 puntos porcentuales anuales. Desde 2007 la apreciación cambiaria es constante y el tipo de cambio real ha caído entre un 100 y un 65% dependiendo del índice que se utilice, mientras que el poder de compra de los salarios en pesos no ha logrado crecer.

El atraso cambiario está generando un poder de compra en dólares muy superior al sostenible en el mediano y largo plazo y más de un 90% mayor al vigente en el año 2007 mientras los salarios en pesos se encuentran estancados, lo que demuestra que la dinámica de los salarios reales en pesos está afectada también por otros factores, y no es el tipo de cambio la herramienta indicada para sostener el poder de compra interno mientras se pierde competitividad respecto al resto del mundo.

Por lo expuesto hasta el momento es casi un hecho la necesidad de dar un giro en la política cambiaria pero, ¿de cuánto es el ajuste necesario en el tipo de cambio?. Son muchas las variables que entran en juego a la hora de decidir cuál es el “tipo de cambio de equilibrio” de una economía. También es necesario tener en cuenta que el desequilibrio que existe hoy en el mercado cambiario podría ser compensado con ingresos de capitales en forma de inversión o de deuda externa sin necesidad de modificar la paridad cambiaria. 

Esta solución haría “cerrar la cuenta” desde el punto de vista de la oferta y la demanda de dólares pero no solucionaría el problema de competitividad cambiaria que enfrenta el sector transable, es por ello que no es una solución deseable ni sostenible en el mediano plazo.

 La corrección cambiaria debería ser de aproximadamente un 60% y a diciembre de este año la cotización oficial debería estar en $15,30. 

A modo de aproximación y estableciendo como tipo de cambio real de equilibrio un cambio de “1,5 a 1” que fue el ITCRM que en promedio estuvo vigente en el año 2011, la corrección cambiaria debería ser de aproximadamente un 60% y a diciembre de este año la cotización oficial debería estar en 15,30 pesos por dólar un valor muy cercano al que hoy se encuentra en el mercado paralelo. Este sencillo cálculo no tiene en cuenta el efecto pass-through y en caso de ocurrir un traspaso a precios considerable, la moneda debería depreciarse un poco más para mantener la paridad real de 1,5 a 1.



Fuente: Invecq.

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