Casi todos los trabajadores de de Delphi quisieron estar
presentes en la primera reunión con Enrique Ruffo, el empresario que quiere
quedarse con la fábrica de mazos de cables para la industria automotriz.
También participaron autoridades de Trabajo de la provincia, de la Nación y del
Ministerio de Producción de la Provincia.
El negocio entre los privados aún no está cerrado,
aseguraron, y en este primer encuentro Ruffo dejó claro que quiere recibir la fábrica
funcionando ya que hoy está parada por falta de insumos y por la incertidumbre
que hay entre los obreros. Esto manifestaron algunos empleados que salieron
antes de la reunión que comenzó a las 11 y a las 13,30 seguía con promesa de
extenderse hasta la tarde.
Ruffo tiene que asegurarse el apoyo y credibilidad de los
trabajadores, 470 en total, para poder continuar con la producción tal como lo
venía haciendo y no tener pérdidas. Incluso de habló de proyectar la fabricación
de nuevos productos. La fábrica cuenta con alta tecnología y mano de obra muy especializada.
Pero, según contaron los empleados, el grupo está muy
dividido entre quienes continuar con los nuevos dueños y quienes quieren que Delphi
los indemnice antes de irse. "Lo cierto es que la fábrica sigue en manos de
Delphi y ellos deben responder a quienes quieren irse”, dijeron. "Será un
proceso largo si hay traspaso”, acotaron.
Funcionarios del gobierno Nacional y Provincial están
participando del proceso para garantizar que se mantenga la mayor cantidad de
puestos de trabajo y la continuidad del rubro en otras manos. La orden del
Gobernador es que la fábrica no cierra las puertas y que no quede gente en la
calle. Desde la Nación apoyan el traspaso a manos de Ruffo, que tiene fábrica
de alambre de cobre en Buenos Aires, y prometieron auxilio financiero y mercado
autopartista.
Delphi Packard, empresa que maneja el fondo buitre Elliot Management, compró la fábrica en 2012
al grupo Pescarmona y en noviembre de 2014 ya anunciaba su retirada.