Estos elementos serán vitales al momento de discutir el proyecto sobre tablas, que busca colocar 50.000 toneladas de jugos naturales como el mosto de uva, de manzana, cítricos, peras y otras frutas que se producen en 13 provincias argentinas.
Serán, además, argumentos determinantes al momento de hacer frente al lobby que ya montaron grandes empresas productoras de azúcar y de jarabe de maíz de alta fructosa, con la que se endulzan las gaseosas y aguas saborizadas.
La Cámara Argentina de Fructosas, Almidones, Glucosas y derivados de la molienda húmeda de maíz (Cafagda), había advertido en medios tucumanos que el precio del mosto de uva es cinco veces más alto que el de la fructosa, lo que derivará en una suba de las gaseosas si se cambia su uso. Mientras que el Centro Azucarero Argentino (CAA), también desde Tucumán, señaló que la medida generará perjuicios en caso de ser aprobada en el Parlamento, como pérdidas de puestos de trabajo, caída en la recaudación de impuestos y en la demanda de las gaseosas.
El diputado nacional Daniel Tomas había advertido a Tiempo de San Juan que los adversarios son los grandes productores de fructuosa de maíz que elaboran las mismas azucareras como Ledesma que además de azúcar produce maíz y fructuosa. Pero a Ledesma se le suman las grandes productoras de granos, como Cargill; y la cervecera Quilmes que tiene la franquicia de Pepsi.
La senadora Marina Riofrío, la única presente en el salón Arturo Illia al momento de la presentación (también faltaron los diputados nacionales, sólo apareció fugazmente Daniela Castro), resumió los argumentos para dar batalla al lobby contra el proyecto.
La legisladora explicó que tiene puntos difíciles de cuestionar. Lo primero que hay que instalar es que no es nuevo, sino que se vuelve a una situación que alguna vez fue así respecto al incentivo impositivo para quien usara un porcentaje de jugos naturales, y eso luego se fue perdiendo. Volver a eso sería poner en justicia lo que alguna vez favoreció al sector, dijo. También están los beneficios para salud, que el Ministerio de Salud de la Nación presentó "de forma impactante”. Y finalmente, las economías regionales que se verían beneficiadas, 13 provincias. "Creo que llegará a buen término el proyecto porque hay voluntad expresa de lograr consensos, de no perjudicar a ninguna economía regional, que se está elaborando y hay voluntad de aceptar propuestas que lo mejoren y que ganemos todos”, dijo Riofrío.
El senador Adolfo Bermejo (Mendoza), también hizo énfasis en la presentación del Ministerio de Salud de la Nación, que estuvo a cargo de Daniel Ferrante, Coordinador Programa de Enfermedades Cardiovasculares. "Se nos marcó que esto tiene que ver no sólo con la rentabilidad de los productos sino con la salud de los argentinos y eso creo que es un tema condicionante. Los jarabes de maíz tendrán que encontrar nuevos mercados en otros productos, pero la prioridad es la salud de los argentinos y de los chicos fundamentalmente”, dijo Bermejo.
La Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR), una de las principales impulsoras del proyecto, tuvo como vocera a Hilda Wilhelm, su presidenta, quien hizo hincapié en que el proyecto no lesiona ninguna economía regional, como la azucarera, y que lo que se busca es el equilibrio.
El presidente de la Cámara de Mosteros, Sergio Colombo, apuntó a la suma de otras economías regionales en la última presentación. "Al principio esta era una cruzada vitivinícola, pero quedó demostrado que es de los productores de fruta de las 13 provincias, lo que le da más fuerza”, dijo.
Defendieron el proyecto Nicolás Carlino, de la Cámara de Citricultores de Corrientes, quien apuntó que los pequeños productores puedan vivir dignamente de su producción, algo que hoy no pueden hacer si no están diversificados, aseguró.
También dijo presente la Federación de Productores de Cipolletti, y en su nombre Sergio Cavallín resaltó la necesidad del proyecto. "Le pedimos a los senadores que acompañen para que nuestros hijos se queden en las chacras”.
Finalmente, la voluntad política quedó expresada en la voz del senador mendocino Ernesto Sanz, presidente del Comité Nacional de la Unión Cívica Radical, sentado en primera fila durante la presentación. En la mesa lo escuchaban los senadores oficialistas Marina Riofrío, Aníbal Fernández (Provincia de Buenos Aires), Miguel Ángel Pichetto, (Río Negro), Adolfo Bermejo (Mendoza); y el gobernador de Mendoza, Francisco Pérez. "Apoyo desde el primer momento este proyecto y acá no hay divisiones políticas. Es extraordinario el apoyo del Ministerio de Salud, así que a ponerse a trabajar”, concluyó Sanz.
Lo que aportó el Ministerio de Salud
Las bebidas edulcoradas aportan calorías vacías que no contribuyen a la saciedad y propenden a conductas de mayor consumo en detrimento de otras bebidas, dijo Daniel Ferrante, Coordinador Programa de Enfermedades Cardiovasculares, que también mencionó el efecto de las caries para defender el uso de jugos naturales en las bebida sin alcohol.
"Consumir muchos hidratos de carbono de este tipo (los que aporta la fructosa) aumenta por dos la frecuencia de diabetes, aumenta un 23 % las enfermedades coronarias y estos efectos no tienen que ver con el peso corporal, la ingesta de estos azúcares producen estos efectos. La Organización Mundial de la Salud recomendó acercar al 5 % de azúcares, esto es solo un vaso de gaseosa por día”, dijo.
Señaló que en el uso de distintas azucares no hay diferencia en el impacto sanitario. La fructosa tiene efectos en detrimento de agregados a la azúcar tradicional como por ejemplo: aumenta la grasa en la sangre y la presión arterial, mientras que sobre el peso el efecto es similar a otros edulcorantes.
Lo que se busca con la ley
La reforma fiscal contempla un aumento de la alícuota del régimen de Impuestos Internos de un 8 % a un 28 % para las bebidas, gasificadas o no, que incluye al azúcar. Establece, a su vez, una reducción de un 4 % a un 2,8 % para aquellas elaboradas con un 10 %, como mínimo, de jugos o zumos de frutas -filtrados o no- o su equivalente en jugos concentrados. Sobre el texto original del proyecto, hubo una modificación y se elevó de un 8 % a un 18 % la tasa cuando se utilice azúcar (un 75 %) y mosto (9 al 15 %).