Sandra y Gustavo están agitados. Apenas pueden hablar después de haber recorrido Novara de punta a punta. Llegaron desde Milán en tren y a la hora de trasladarse al estadio, encararon al estadio equivocado. Desde entonces fue toda una odisea.
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SUSCRIBITEArgentina fue local en su debut mundialista, pero detrás de una hermosa postal hubo mucho esfuerzo por parte de las familias argentinas que llegaron hasta el norte de Italia.
Sandra y Gustavo están agitados. Apenas pueden hablar después de haber recorrido Novara de punta a punta. Llegaron desde Milán en tren y a la hora de trasladarse al estadio, encararon al estadio equivocado. Desde entonces fue toda una odisea.
En la ciudad que se encuentra al norte de Italia y por estos días está invadida de selecciones y hockistas de distintas partes del mundo, hay diluvio. Esta familia que llegó desde Mendoza para alentar Valentino Rosignoli tuvo que caminar al menos 50 cuadras, en medio de una lluvia torrencial, para llegar al Pala del Lago. "Nos confundimos de estadio. Fuimos a otro y como no había taxi tuvimos que caminar. Tampoco teníamos WiFi, así que una persona musulmana nos ayudó", cuenta la mamá.
Ellos llegaron a mitad del segundo tiempo, pero llegaron. Los que sí estaban ahí, pese a haber perdido la valija camino a Italia, son los papás de Nico Rivero, arquero mendocino.
Tito y Belén sufrieron el extravío de dos maletas, en el que traían la ropa de dos de los integrantes de la familia. Las maletas nunca aparecieron y la aerolínea, por ahora no respondió. Pese a esta situación, la familia animó y alentó al equipo durante todo el partido.
En las tribunas también estuvieron las familias de Bautista Giménez y Francisco Mas, quienes también cruzaron el charco, con mucho esfuerzo, para bancar a los pibes en el Mundial.

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