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Día del Futbolista

Los que no abandonan

La pandemia de coronavirus los sacó anticipadamente de la cancha y para paliar la crisis tuvieron que reinventarse en otros rubros. Cuatro historias sanjuaninas.

Por Redacción Tiempo de San Juan

El coronavirus puso patas para arriba sus vidas. A diferencia de los jugadores de la Superliga, ellos integran el submundo del fútbol argentino que vive de una manera muy distinta el alcance de esta pandemia. Con el fútbol paralizado y con la incertidumbre de no saber cuándo volverá a rodar la pelota, tuvieron que reinventarse en otros rubros para llevar el pan a la casa. Lejos de los flashes, las redes sociales y la comodidad que alcanza a un reducido sector grupo del deporte, estos cuatro futbolistas sanjuaninos le buscaron la vuelta a la cuarentena. 

Gonzalo Narváez.

“Seguí el ejemplo de mis padres, que vienen de clase baja y siempre la laburaron”

De la cancha a la cocina. Así fue como cambió la vida de Gonzalo Narváez (29), delantero de Alianza, tras la cuarentena. El ingreso que tenía como jugador se suspendió anticipadamente por la paralización del fútbol local y tuvo que apelar a sus conocimientos gastronómicos, esos que aprendió al lado de su mamá, para hacerle frente a una crisis impensada en lo económico.

“Hoy el sueldo de futbolista no lo tengo, por eso decidimos dedicarnos a la venta de comidas rápidas para poder tener un ingreso. Por suerte mi mujer también es una persona que no baja los brazos nunca y siempre queremos crecer. Hacemos un buen trabajo teniendo en cuenta las precauciones: por ejemplo mi señora envuelve y toma los pedidos y mi mamá cobra. Tratamos de dividir las tareas para que la higiene sea más perfecta”, cuenta.

Gonzalo dice que  siempre se la tuvo que rebuscar para aportar unos pesos a su casa. En su adolescencia tuvo trabajos rurales, labores que luego dejó porque el fútbol y sus goles le dieron esa comodidad que tanto deseaba desde chiquito. “Gracias a Dios y al sacrificio de siempre puedo ganar un sueldo del fútbol, pero siempre fui consciente de que nadie me regaló nada y todo fue con esfuerzo, sacrificio y sobre todo voluntad. Antes de esto siempre tuve que dedicarme a otras cosas para poder llevar el pan a la casa”, dice.

Su optimismo, voluntad y ganas de no bajar los brazos confiesa que las heredó de su madre Rosa Romero, a quien además ayuda con un merendero que asiste a más de 150 personas.  “Sigo el ejemplo de mis padres ya que ellos vienen de clase baja y siempre laburaron para poder darnos lo mejor mi mamá siempre cocina cosas caseras y yo aprendí a cocinar también mirando y siguiendo sus ejemplos . Cuando cocinaba pan y semitas caseras tanto yo como mis hermanos debíamos salir a venderlas cuando no la pasábamos bien. Siempre tuvimos que pasar por cosas malas pero salimos adelante trabajando en lo que sea”.

 

Federico Martínez.

“Atiendo el negocio y acompaño a la feria a mi padre”

A pesar de gozar de un contrato profesional con San Martín, el único club sanjuanino en la Primera Nacional, el juvenil Federico Martínez puso manos a la obra en el negocio que tiene su familia desde hace más de 15 años. Es una verdulería que él mismo atiende por las tardes, con barbijo y todas las medidas de seguridad que lo pide la emergencia por el Covid-19. “Estoy entrenando en casa, con las rutinas que mandan los profesores, y ayudando a la familia en el local. Siempre ayudo en lo que puedo y más en esta situaciones”, destaca.

El joven cuenta que acompaña todos los días a su padre a la feria, por lo que su jornada laboral arranca bien tempranito. “Después ayudo a acomodar las cosas en el negocio y también a atender. No tuve antes otros trabajos, siempre me dediqué al fútbol y al estudio”, agrega el volante. 

Federico es visitador médico pero no está ejerciendo. Mientras tanto aprovecha su tiempo para seguir entrenando en casa y aportando su granito de arena en el sustento económico de su familia. “La verdad que es una situación muy delicada, me gustaría que se pudiera a encontrar una solución a eso. Y que se vuelva a jugar pronto. Espero que se solucione pronto todo así mejora la situación de cada uno. A mis colegas les digo que no hay que bajar los brazos, que esto va a pasar”, expresa.

Marcelo Guajardo.

“Me pararon en tres trabajos por la pandemia”

Marcelo “Gatito” Guajardo (28) es uno de los futbolistas sanjuaninos más golpeados por la pandemia. Juega en Trinidad, equipo que milita en el Regional Amateur, y desde que se decretó el aislamiento social, preventivo y obligatorio que tiene frenado todos sus ingresos. “En lo económico me afectó muchísimo. En la mañana trabajaba en Demasled, en la siesta como futbolista y en la noche en un quiosco. Tenía una buena entrada para mi familia pero me pararon en los tres lugares”, cuenta el jugador.

Para hacerle frente a la crisis económica que esto provocó en su vida tuvo que abrirse en el mercado laboral. Un amigo, Juan Pablo Baigorrí, le ofreció vender aceite de oliva y no dudó en aceptar el desafío. “Yo publicaba en las redes que necesitaba trabajo y este amigo me ofreció este emprendimiento. Todo es bienvenido y más ahora que está todo complicado”, señala.

Ahora se dedica a la venta de aceite vegetal. Alejado de las canchas pero no de la rutina física, porque pese al parate el futbolista debe seguir manteniendo su estado, sale casa por casa a ofrecer los productos: “Gracias a Dios la venta anda muy bien. La gente compra bastante, nunca imaginé que consumía u ocupaba para otras cosas el aceite de oliva. Tengo clientes en todos los departamentos”.

Marcelo dice que es un bendecido. Sabe que la situación es desesperante en algunos casos. Sobre todo en el fútbol, donde algunos clubes dejaron de pagar o achicaron los sueldos también afectados por la crisis sanitaria. “Es muy triste y duele todo esto. Muchísimos colegas están sufriendo como yo o peor. Pero tengo fe que todo va a mejorar”, cierra.

Pablo Jofré.

“Es mi primera experiencia con una verdulería”

Por Paula Albarracín de Sarmiento, antes de Coll, Pablo Jofré atiende su propia verdulería. Un emprendimiento que nació en medio de la cuarentena preventiva y obligatoria, y la crisis económica que esto desató en sus arcas, ya que Sportivo Desamparados dejó abonar su sueldo. “Este negocio nació por la necesidad que estamos pasando. Es un momento muy duro. EN mi caso no nos habían pagado desde febrero y tengo muchos compromisos que abonar. También porque mi contrato con el club vence en junio y se dice que no habrá más fútbol hasta 2021”, dice de antemano.

“Peca”, como lo conocen en el ambiente de la redonda, señala que su puesto de frutas y verduras lo levantó con ayuda de sus padres. Y si bien antes ya se había dedicado al reparto de huevos, esta es su primera experiencia en el rubro. “Tuve varios trabajos pero todos pasajeros siempre, los hacía cuando estaba de vacaciones con el fútbol”, apunta.

Al igual que el resto, al conocido futbolista la incertidumbre lo atosiga. Extraña el fútbol, el vestuario y los compañeros. Pero reflexiona en algo: “La inactividad me afectó como a todos, pero esto me deja un gran aprendizaje en mi vida y es valorar más a nuestros seres queridos. Me hizo reflexionar muchas cosas para mi presente y futuro”.

 

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