Una fiesta desde temprano en las calles adyacentes. La amplía calle Tucumán pintada de rojo, blanco y azul a la espera de un partido de fútbol y disfrutar de una tarde de pura pasión. Pero todo se truncó a los 27 minutos del segundo tiempo cuando San Martín de Mendoza decide agredir al árbitro y abandonar la cancha. Peñarol lo ganaba en buena ley por tres goles a cero.
La organización que tuvo la comisión directiva de Peñarol no tuvo fisuras en ningún momento. En lo deportivo y en el operativo de seguridad, inclusive el trabajo de prensa hizo que colegas de Mendoza no tuvieran inconvenientes de trabajar cómodos. Es más, la salida del plantel visitante estuvo custodiada constantemente. Al igual que sus hinchas que se fueron escoltados por personal policial.
El partido lo ganó Peñarol
El juego tuvo condimentos de final con el viento de protagonista. Un equipo local que aprovechó el viento a favor y metió pelotas cruzadas por las bandas, para que González desborde y meta peligro en el área rival. Así llegó la juagda que Gustavo Pereira metió de emboquillada y a festejar el primero del partido. San Martín mostró ganas de ir a buscarlo pero poco ensamble en sus líneas. Los ataques bohemios se repitieron una y otra vez. Los mendocinos no hicieron pie, salvo en dos jugadas de Diego Farías y Maximiliano Timpararo que llegaron la arco de Biasotti.
A los 37 del primer tiempo llegó el gol que definió como un crack el mismo Gustavo Pereira y Peñarol evitaba los penales. Pero se pararon los corazones cuando Pablo González la bajó en el área solito y se demoró en pegarle para San Martín. Hasta que a los 26 del segundo tiempo llegó la jugada de puro toque desde el centro con Ceballos, descargó para Emanuel Gil que con un guante la hizo llover en el segundo palo, ahí entró midiéndola Facundo González que cabeceó con el frontal al palo opuesto y festejar el tercero y último gol del partido.
Después la vergüenza que mostró San Martín para cerrar una tarde que no se mereció el final que dieron los chacareros del este de Mendoza.