Fue desesperante el momento que vivió Cristian Bove y todo el plantel de Peñarol en cancha de Sporting Victoria, en San Luis. El DT no sólo recibió golpes de puños y rodillazos, sino que además tuvo que saltar un alambrado -al igual que el resto del plantel- para salvar su vida. "Estamos muy mal. Podría haber sido una tragedia", expresó a Tiempo de San Juan.
Todo ocurrió en el marco del partido del Torneo Federal regional Amateur, encuentro clave para acceder a la final por el ascenso al Federal A. "Fue un desastre. Nos pegaron en todo el partido. Cuando se suspendió quisimos salir de la cancha pero nos cerraron el portón y se armó una batalla campal. Los jugadores de ellos empezaron todo. Después se sumaron los hinchas. Queríamos ir al vestuario pero un policía nos cerró el portón y nos empezaron a pegar, no había cómo salir", señaló.
Según Bove, de la agresión participaron desde jugadores y auxiliares de Victoria hasta la barra brava: "Nosotros eramos 20 y ellos 200. Era un mundo de gente. a Ernesto Ceballo le dieron un rodillazo en el pecho y lo desmayaron. Hubo patadas, rodillazos, todos están lastimados".
El DT agregó: "Ya en la madrugada empezaron las amenazas. Nos rompieron el colectivo y todo el estacionamiento del hotel. Esperemos que el Tribunal actúe de oficio, hay pruebas suficientes. No hay forma de ocultar lo que pasó y mi deseo es que desafilien al club. Todos, partiendo por los dirigentes, son responsables. Nosotros tuvimos que salir de ahí en dos camionetas de la policía, habíamos quedado varados a la orilla de la autopista".