Por Sergio Caballero
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La trepada del aliviadero del Dique Punta Negra, el mirador ubicado a la entrada de la Ruta Interlagos, el cable Carril en Zonda y la llegada en la entrada del embarcadero de Punta Negra fueron algunas de los lugares copados por la gente para ver el paso del enjambre de colores que armaron los ciclistas para disputar la segunda etapa que la ganó Román Villalobo.
La pasada por el corazón de Villa Ibáñez donde los ulluneros dijeron presente y también aplaudieron el paso de la caravana es otro de los lugares donde la pasión ciclística se sintió durante toda la tarde. Los sanjuaninos no especularon, desde muy temprano llegaron a tomar ubicación arriba de los cerros, pegados a la vera del camino en las subidas empinadas, también en la baja furiosa del paredón del nuevo dique. Más, aquellos que eligieron estar en la llegada a lo más alto del Paredón del Dique de Ullum; son otras de las tribunas naturales que se llenaron de aplausos y gritos de aliento para los esforzados pedaleros que estuvieron en la segunda etapa de la Vuelta a San Juan.
Sin dudas, la segunda etapa tuvo éxito. El hervidero de almas que llegó en auto, bicicletas, motos y hasta caminando hasta la línea de cuando sonó por altos parlantes el nombre de Ricardo Escuela como posible ganador de la etapa (al final no pudo en el embalaje final). Pero la gente apoyó, como lo hace siempre que se baja la bandera para empezar una competencia de bicicletas. En la parte más linda que tiene la tarde de ciclismo, cuando el griterío y las corridas por salvar algún preciado termo descartado desde el pelotón, le dan vida a lugares que solo el ciclismo hace latir.
La segunda etapa que unió Rivadavia, Zonda y UIlum tuvo a todo el pueblo ciclista soportando el calor, compartiendo la vital botellita de agua con cuanta boca resquebrajada por la sed lo pedía. Eso es el ciclismo en nuestra provincia.
