Parece un capítulo de tantos que se han visto y se verán en la arena política. Chicanas, versiones lanzadas por periodistas afines a uno y otro lado, intentos por sacar ventajas.
Pero no, es el fútbol. Y los protagonistas, nada menos que los tres argentinos más populares de los últimos años, sin margen para ponerlo en duda. Lio Messi, el suspendido por la FIFA en una nueva entrega de la novela "el mundo versus nosotros”; el Diego, autodefinido como el "más bardeado” de la historia por los dueños de la pelota; y Marce, nuevo protagonista de un territorio tan gelatinoso como el fútbol en el que acaba de hacer pie con sus luces y sus miserias.
Parece que las usinas periodísticas tinellistas corrieron a lo largo de todo el día la suspicacia de que Maradona algo pudo haber tenido con la grosera sanción a Lionel. Pocos periodistas allegados al hombre fuerte de la tele y el Cuervo se animaron a ponerlo con nombre y apellido, pero cuando refunfuñaban que "hay algo raro” se estaban refiriendo precisamente a eso.
La bomba de la FIFA fue a eso del mediodía, y durante las horas que siguieron hubo una especie de cadena periodística plantando dudas sobre los supuestos resortes internos que se pudieron haber tocado puertas adentro de la FIFA para perjudicar al mejor del mundo (de ahora), y de rebote a la AFA.
¿Y por qué razón hubiera tenido supuesto interés Maradona en perjudicar a quien fue su dirigido y hoy es su indiscutible sucesor en el trono del rey mundial? No las dijo Diego y sólo aparecen inscriptas en la intimidad de las estrellas, pero que había fricciones previas entre Diego y Tinelli se encargó dejar en claro el propio Maradona.
Justo el Diego, que hoy habita de la puerta para adentro de una sede de Zurich contra la que se cansó de peregrinar con sus críticas punzantes y despiadadas desde que el manejo de Havelange le cortó las piernas.
Él mismo fue quien amenazó hace unos días con plantar bandera de su cargo en la FIFA si es que se consumaba la llegada de Tinelli como responsable de la selección, el cargo que había estado en manos del sanjuanino Miadosqui y en el que efectivamente Marcelo asumió a partir de esta fecha FIFA.
La furia de Diego contra Marcelo viene de viejas rencillas de tipo doméstico, tuvieron entre ellos momentos de besos en la boca y de celos de cartelera, como dos auténticas estrellas que son.
Cuando explotó el expediente Messi en la FIFA, Tinelli pareció aprovechar la oportunidad para soltarle los perros a Maradona por sus declaraciones recientes, y cobrarse de esa manera una venganza encriptada. Fue notorio cómo los periodistas allegados unificaron discurso detrás de una supuesta "mano negra” de la FIFA, justo unos días después de que una mano de los árbitros brasileños contra Chile facilitaron que hoy las cosas no resulten tan escandalosas en la tabla para el mundial.
Hasta el propio Miadosqui, ahora muy cercano a Tinelli, no se quedó atrás y habló de supuestas componendas en la sanción, incluso utilizando una frase maradoniana de tiempos peores: "le cortaron las piernas”.
La cosa es que Maradona no se quedó atrás y devolvió la gentileza de Marce apelando también a sus periodistas de cabecera. Hizo una larga justificación Alejandro Fantino en su programa de este martes a la tarde por Radio la Red para justificar el contenido del audio que le había mandado el propio Diego a él para que difundiera.
Y Fantino lo hizo, no sin antes aclarar que tiene una amistad con Maradona y que "a quien se le ocurre pensar que Diego pudo haber influido para que la FIFA sancione a Messi”. En el audio, Maradona explicó que recién se levantaba en Dubai y se enteró de la sanción, pero que "todos lo vimos que lo puteó”.
En un segundo audio enviado a Fantino, Maradona dice que agotará las instancias en la FIFA para defenderlo. Y, según el hombre de Animales sueltos, "hay otro audio que habla muy duro contra Tinelli pero que no lo voy a difundir. Lo tengo en el teléfono, espero que no me lo roben hasta que llegue a mi casa”.
Fue minutos antes de la derrota contra Bolivia que completó un martes negro. Seguramente, habrá nuevos capítulos.