"Si yo no estoy, vos vas a correr igual”. Con esas palabras, en sus últimas horas con vida, Horacio Vega le hizo prometer a su esposa Cristina (39) su participación en el 25º Safari tras las Sierras. Ella, quien lo acompañó como copiloto en los últimos diez años, cumplirá su voluntad y competirá junto a Patricio (22), su hijo, en el legendario jeep de la familia.
Horacio es un emblema de la clásica competencia vallista ya que fue el único piloto en competir en todas las ediciones. Desde 1991 al 2005 corrió junto a su papá Gabriel, uno de los que impulsó la realización del rally, primero con una estanciera y luego con un jeep. Desde 2006 lo hizo junto a su compañera de vida, Cristina, a quien poco a poco le fue contagiando su pasión por los fierros.
"Un día me dice ´flaca, ¿te animás a que corramos juntos?´ y le dije que sí. Yo le ayudaba elaborándole la hoja de ruta, le iba cantando las curvas. Al margen de ser marido y mujer fuimos un equipo, trabajábamos de manera profesional, marcando los errores y las virtudes con criterio y sin discutir. De ahí nunca más quiso correr con otra persona, cosa que fue muy gratificante porque siempre hubo pocas mujeres en el Safari. Fue único lo que compartimos”, cuenta ella, su esposa desde hace 11 años y madre de su hija Candela.
El "chileno”, como lo decían en su querido Valle Fértil, integraba la categoría "H” del Safari. Nunca llegó a ganar una edición pero sí varias veces salió campeón en su categoría. Su nombre es sinónimo de rally, velocidad e historia.
Su última participación fue en 2016, cuando ya padecía cáncer de testículos. "Se enfermó en el 2014 pero nunca le prohibieron subirse a un auto. Cuando hacía quimioterapia me decía ´yo voy a seguir corriendo´. Yo nunca le dije que no. Es más, el año pasado fundimos el motor dos kilómetros antes de llegar y me dijo ´el año que viene esté o no esté vas a correr. Yo le dije que ´sí vas a estar` y me respondió ´no sé, prométeme que vos vas a correr´”.
Inmersa en el dolor tras el fallecimiento de su marido, hace apenas 7 meses, Cristina decidió homenajearlo y a los dos meses comenzó a trabajar en el auto de competición. Su piloto ya no iba a ser Horacio, sino Patricio, hijo de él. "La familia se reunió y Pato, su hijo, me dijo que le encantaría seguir con el proyecto. Hasta antes de morir, el sueño de mi esposo era largar en la edición 25 y si yo no lo hago ahora sería una cuenta pendiente. Así que en septiembre del año pasado empezamos a trabajar en el jeep y nunca paramos, hicimos lo que él quería”.
Cristina recuerda con nostalgia a Vega y su incondicional amor por el rally. "Nosotros competimos en el Valle, en Mogna y en la Ciudad. En su corta vida se dio todos los gustos, corrió en auto y en moto. Pasamos muchas alegrías y sinsabores, pero era el folclore de la carrera. Ahora va a ser duro superar esa etapa, el sentarme en el auto sin él. Pero vamos a hacer las cosas como se tienen que hacer y lo vamos a lograr”, dice emocionada.
El jeep rugirá este fin de semana, 18 y 19 de febrero, con Patricio Vega como piloto y Cristina Salinas como copiloto. Blanco, ploteado con imágenes de Horacio, cumplirá su cometido en la edición especial del Safari tras las Sierras.