Son los jugadores de Gerardo Martino. En su primera lista,
Edgardo Bauza se apoyó en 19 de los 23 futbolistas que estuvieron en la Copa
América de los Estados Unidos. Y si falta Higuaín, es sólo porque lo acordaron
entre el flamante técnico y el centroacantante. Pero no es el equipo de
Martino., aunque se asemeje mucho. Paradójicamente, la primera diferencia
atrona como una contradicción: el defensivo Bauza apostará por un delantero más
que el ofensivo Martino. Pero rápidamente hay que aclarar que la nueva
selección estará revestida de más obligaciones y recaudos colectivos. La
concesión de Bauza de un delantero extra deberá compensarse con el compromiso
general en los retrocesos. Y no como pose, sino efectivo. Evidente.
El 4-3-3 de Martino muta por el 4-2-3-1 de Bauza. Sale un
volante interior y se suma un atacante. Entra Pratto y sale Banega, podría
resumirse. Romero al arco. Zabaleta le ganó la pulseada a Mercado, Otamendi, Funes
Mori y Mas por el suspendido Rojo. Biglia y Mascherano. Pero este tejido no
será el único con responsabilidades en la recuperación. Messi y Di María para
ensanchar la cancha, Dybala para asociarse con todos por detrás del N°9, y
Pratto como faro de área. Aclaración imprescindible: a Pratto y Dybala se les
abre la titularidad ante Uruguay sólo porque no están Higuaín ni Agüero, pero
eso no desacredita la postura con cuatro atacantes. Al contrario: aun con otros
nombres, de inferior cartel, Bauza decidió sostenerla.
El nuevo ataque invita a un viaje hasta los días de
Alejandro Sabella, cuando los Cuatro Fantásticos, Messi, Agüero, Higuaín y Di
María, atropellaban rivales en el camino a Brasil 2014. Aquel equipo que
intimidaba con goles en las eliminatorias -y tan cómodo se sentía de
contraataque-, era apuntado por estar desbalanceado. Ya en la Copa del Mundo,
el técnico apareció en su auténtica versión, más pragmática, descompuso el
póquer y recortó los riesgos. Luego, lesiones y bajos estados futbolísticos le
permitieron intervenir con fidelidad a su esencia y blindar la formación.
Entonces la Argentina de los Fantásticos se convirtió en la selección de los
guerreros de Mascherano camino a la final con Alemania.
¿A Bauza le puede ocurrir lo mismo, conociendo que
equilibrio es su palabra fetiche? ¿Qué hará para evitarlo con cuatro delanteros
en la cancha? Su discurso martillará sobre las obligaciones colectivas. Y ahí
se descubre que la palabra equilibrio es traicionera: nunca se utiliza para
definir a equipos atrevidos, como advierte Jorge Valdano. Porque el equilibrio
es una superstición: el fútbol está lleno de riesgos y de falta de garantías.
Bauza celebra que sus dirigidos manejen dos o tres sistemas.
"Si te toca ir ganando y hay que defender la ventaja, ¿qué hacés, seguís
igual? No, te acomodás en un 4-4-2", revela el Patón y denuncia, quizá,
sus páginas favoritas del manual. La otra opción sería ampliar la ventaja,
perseguir más goles. "Si tenemos que defender con todo el equipo en
nuestro campo, se hará", suscribe. Bauza sueña con atacar y defender,
saludable. Eso demanda muchas horas de ejercitación. Reclamarlo ahora es
imposible y esencialmente injusto.
Su pretensión es que ataque y defensa se vuelvan casi
indivisibles. Que el juego tenga un único momento: posesión, recuperación y
transiciones sean una misma maniobra. Un conjunto con autoridad, y sello de
autor, asume defensas y ataques "globales". Integrales.
Para conseguirlo se requiere mucho compromiso de los
futbolistas, que estén dispuestos a desdoblarse. Bauza toma como ejemplo a
Piatti y a Villalba en su San Lorenzo campeón, que retrocedían para achicar
espacios. Di María lo puede hacer, ¿Messi también? Para que los esfuerzos no
sean prolongados -y provoquen desgano-, el técnico insistirá con que el equipo
se mantenga corto ante Uruguay. Jugadores cercanos para ayudarse en la
recuperación y para encontrase pronto para lastimar al adversario. Que nadie lo
interprete como un sacrificio, para que ninguno pueda negarse.
Que el final del ataque sea el principio de la defensa.
Martino ya lo intentó bajo su gestión, insistió con una idea que está instalada
en la elite. Guardiola acaba de retratarla con una crítica a Agüero: "Él
no puede desaparecer cuando no tenemos la pelota, tiene que presionar al
rival". El arte de todo entrenador es convencer, seducir... primer desafío
para Bauza. La distribución y la determinación de los futbolistas cuando no se
dispone del balón no sólo influye en la rapidez para reconquistarlo, sino que
también incide en la calidad ofensiva del siguiente avance. Atacar con varios
futbolistas, ante la pérdida involucrarlos en una veloz recuperación y. volver
a atacar. Eso intentará el defensivo Bauza consus cuatro delanteros.